lunes, 1 de noviembre de 2010

CAPITULO 37

CAPITULO 37


BELLA’S POV

Mi mente no lo recordaba pero mi cuerpo si. Él tenía memoria aparte y lo recordaba perfectamente. Mi cuerpo le estaba respondiendo porque lo había extrañado y le pedía más…

El calor en mi abdomen comenzó a hacerse más intenso, obligándome por instinto a pegar mi cuerpo al suyo. Quise dejar libre mi pecho para él, para que me tocara y tuviera la certeza de que efectivamente mi cuerpo lo reclamaba.

Un jadeo escapó de mi garganta y solo eso bastó para incitar más a Edward. Sus labios se quedaron quietos mientras sus dedos avanzaban en mi pecho buscando su objetivo. Su mano temblorosa, se acercó a mi redondo seno tocándolo suavemente; él acunó su redondez y lo presionó ligeramente. Cerró los ojos, fuertemente los apretó como si al tocarme le doliera. Yo sentía lo mismo, también dolía y aún por encima de la ropa su contacto quemaba, era extraño porque aunque eran sensaciones que de alguna forma nos lastimaban, de otra, sabía que las añorábamos entrañablemente.

¿Podía recordar algo?

Yo no, pero mi cuerpo si y se dejaba llevar. ¿Debía reprimirlo? ¿Debía privarlo de un placer que tanto reclamaba a gritos?

--Oh Bella, no sabes cuanto te extrañé amor – murmuró contra mis labios.

Yo me dejé llevar y mi boca se acercó a la suya atrapando sus labios; tomando entre los míos su labio inferior como lo había hecho él con el mío momentos antes. Mi corazón palpitaba más fuerte cada vez, queriendo salirse de mi pecho hinchándolo y acercándolo aún más a la mano de Edward. El jadeo se repitió en mi boca y sentí un fuego recorrer el interior de mis muslos. Mi cuerpo se quedó paralizado como reconociendo esa sensación.

--¡Dios no! – Edward se alejó – No Bella.


Edward se puso en cuclillas mirando al suelo. Se apoyó con una mano en él y la otra se la llevó al puente de la nariz apretándolo fuertemente.

Yo estaba confundida, si, pero no por su reacción sino por la mía. ¿Qué pensaría de mí que tan fácilmente me dejé llevar y permití que ocurriera algo tan íntimo? Mientras pensaba en eso, escuché su ronca voz.

--Esto no está bien, no así – se puso de pie y me abrazó – tú estás muy confundida y sería un verdadero imbécil si me dejara llevar confundiéndote más. Yo sé muy bien que tú me quieres Bella, pero aún no lo recuerdas…

Lo miré intentando comprender lo que me decía – Pero aquí estaré junto a ti para cuando lo hagas, no voy a volver a dejarte sola Bella, confía en mí.

Eso último hizo un click en mi cabeza y sin pensar le respondí.

--Si… supongo que yo confiaba en ti, no sé si quiero volver a hacerlo – mi tono frío congeló la tibieza que tenía mi cuerpo unos momentos antes. Edward por su parte, también quedó impávido con lo que dije y al verlo me arrepentí. ¿Pero porqué? Yo había dicho lo que sentía, no me lo guardé. Tenía miedo de confiar y él lo sabía.

¿Entonces porqué me arrepentía con toda el alma por haberle dicho esas palabras tan hirientes? ¿De verdad lo quería así?

***

EDWARD’S POV

¿Cómo pude haberme dejado llevar? ¿Cómo?

¿No pude haberme resistido?

¡Parecía un pobre puberto con las hormonas brotándole por cada puto poro del cuerpo!

¡Maldita sea!

Salí prácticamente huyendo de casa de Bella; tenía que llegar a mi hotel a darme una ducha algo más que fría. ¡Me urgía!

Dejé que el chorro de agua helada bañara mi cuerpo mientras pensaba en la estupidez más grande que había estado a punto de cometer. Hubiera acabado todo muy mal. Isabella estaba recelosa en volver a confiar en mí y con eso, le hubiera dado el tiro de gracia a todos mis intentos para estar juntos de nuevo. Pero tenía que estar muy feliz por algo y eso era que Isabella no me había rechazado como llegué a pensar que ocurriría, sobretodo después de lo que me había dicho la noche anterior y esa misma mañana.

Pero no había sido indiferente a mis besos ni a mis caricias. Su cuerpo había respondido a mí, su piel también, yo la había sentido. Creí volverme loco al oír que gemía, al tocarla, al subir mi mano nervioso hasta alcanzar un seno suyo, firme… extrañaba mucho su cuerpo y me consumía el tenerla tan cerca sin poder amarla, besarla recorriendo cada centímetro de ella, perderme al deslizarme en su interior haciéndola mía, sintiéndola responderme, aferrándose a mis hombros al penetrarla, incrementando la fuerza de mis embestidas, jadeando ambos cada vez más fuerte al acercarnos al momento de estallar… ella cerrándose alrededor de mi miembro pulsante, tensándose y dejándose llevar por el orgasmo que le provocara tenerme dentro y yo liberándome en ella, llenándola de mí en una muerte pequeña y exquisita...

La echaba mucho de menos… pero si algo tenía muy claro entre toda esa maraña de sensaciones que me atropellaban, era que no quería tenerla si ella no estaba conciente de sus sentimientos hacia mí. Eso era definitivo.

Por eso tenía un plan para ganarme poco a poco su confianza aunque sabía que no sería tarea fácil. Era muy simple y ella misma me había llevado a él. Isabella quería que le devolviera su vida y eso era precisamente lo que iba a hacer. Cerré la llave del agua y me enrollé una toalla a la altura de las caderas después de haberme quitado el exceso de agua, así que al salir del baño me recosté en la cama y tomé el teléfono para llamar a Jimmy, no quería que Bella nos sorprendiera hablando. Teníamos que afinar muchos detalles para poner a funcionar el plan. Él estuvo feliz con la idea desde un principio, así que estaba poniendo su alma para hacer que nuestra estrategia funcionara, no podría tener mejor cómplice que él. Una vez más me lo confirmaba.

Estuvimos de acuerdo también en que no podría haber mejor momento para empezar que ese justamente, ya que con la partida de Reneé, nuestra idea vendría a suplir su ausencia y Bella no tendría tiempo ni de extrañarla; sólo queríamos evitarle motivos para deprimirse y que se rehusara a mejorar. Hasta ese momento, todo parecía estar dándose bastante bien y nuestros contactos hacían sus respectivos ajustes para ayudarnos con el plan y Jimmy y yo les estábamos muy agradecidos por hacer el esfuerzo por ella.

Después de varias llamadas que no duraron poco, creí que caería rendido pero lo ocurrido en el balcón me mantuvo despierto hasta muy entrada la madrugada. También la emoción de lo que estábamos organizando para Bella me tenía sin poder conciliar el sueño, sólo esperaba que así como no se había cerrado por completo a mí, tampoco lo hiciera a lo que empezaría a vivir dentro de muy poco. Sin darme cuenta, haciendo conjeturas logré quedarme dormido.

***

BELLA’S POV

Edward había salido casi corriendo y no era para menos; yo reconocía que mis palabras lo habían lastimado pero, las dije sin pensar aunque no eran una mentira. Bueno, en parte, porque era un hecho que yo antes confiaba en él, si, pero quería seguir haciéndolo aunque yo le había dicho lo contrario.

No estaba segura de porqué yo reaccionaba así. Por ratos, sentía que Edward había defraudado mi confianza al no compartir conmigo sus problemas y por otro sentía que no lo había hecho porque me quería y no deseaba lastimarme con algo tan fuerte como era el ayudar al hijo de la mujer con quien en algún punto de su vida, quiso casarse y formar una familia.

¿Habría querido Edward formar una familia conmigo?

Tal vez me lo había ocultado porque sabía que no lo toleraría o no lo comprendería. ¡Pero era un pequeño tan inocente! ¿Cómo no podría haberlo entendido? Estaba segura que yo no era tan frívola ni egocéntrica como para no compadecerme del niño y permitirle a Edward ayudarlo de cualquier forma posible aunque eso implicara tratar con su madre. ¿Quién era yo para negarle a un bebé lo que necesitara para vivir?

Tenía que hablar con Jimmy para que me explicara algunas cosas, así que me dirigí a su habitación y me asomé sin tocar. Lo encontré hablando por teléfono, seguramente con Diego. ¡Por Dios! Casi acababa de irse y ya estaban al teléfono otra vez… Sonreí, lo dejé tranquilo y fui directamente a la habitación de mi madre. También entré sin llamar a la puerta; estaba empacando sus cosas para volver con Phil y al verla, sentí una opresión en la boca del estómago. ¿Cómo haría para soportar que se fuera?


Tal vez, como decía Edward, yo me había separado de mí madre desde muy pequeña para conseguir lo que siempre había deseado, pero lo cierto era que eso yo no lo recordaba, lo único que tenía presente en mi vida desde el accidente era que ella era mi madre y que no se había separado de mí durante todo ese tiempo.

--Mamá – la llamé quedamente.

--Bella – dijo muy tierna - ¿Qué pasa cariño? – se acercó a mí y pasó un brazo por mis hombros.

--Sólo quería ver qué hacías – mentí.

--Nada de importancia, ¿Puedo pedirte algo? – Asentí - ¿Te importaría dormir conmigo esta noche?

Abrí los ojos emocionada – ¡Oh mamá claro que no!

Me metí a la cama y me acurruqué a ella, me abrazó y muy suavemente me acariciaba el pelo. Eso se sentía tan bien que cerré los ojos y sin darme cuenta solté un suspiro.

--Bella, sabes que si me lo pides me quedaré, Phil entenderá.

--¡No! Soy yo la que entiende que tienes un esposo que espera por ti, yo estoy bien mamá – dije tranquilizándola – además no me quedo sola.

--Son buenos chicos, todos lo son, no lo dudes ni por un segundo.

--Lo sé mamá, es solo que…

--Te entiendo hija, sé por dónde vas y no pensaba abogar por él ni inmiscuirme en sus asuntos, pero no quiero irme sin decirte algo – tomó mi cara entre sus manos – Edward te ama Bella, te ama con toda el alma, solo dale la oportunidad de demostrártelo.

No me sorprendió que me lo dijera. Desde que él había puesto un pie en casa lo recibió con cariño y mucho afecto; lo conocía bien y una madre no se equivoca nunca, ellas tienen un sexto sentido y yo no podía no creerle. Ante mi silencio, continuó.

--Edward ha cambiado Bella y no después de lo que sucedió, tú lo cambiaste desde mucho antes. Él ha pasado por muchas cosas, no la ha tenido fácil, por eso él puso una barrera en su corazón y no planeaba dejar que nadie la traspasara, no quería exponerse a sufrir de nuevo, tenía miedo. ¿Algo te suena familiar?

Por supuesto que me sonaba conocida esa reacción, era de supervivencia. Para seguir adelante, tenías que cuidarte las espaldas y eso era lo que yo estaba haciendo, cuidándome de que no me lastimaran de nuevo, desque no traicionaran todo el amor que había entregado aunque no recordara ese capítulo de mi vida.

--A Edward no sólo le fueron infiel hija, apostaron dinero por él, ¡Jugaron con su dignidad!, lo engañaron haciéndole creer que sería padre y luego le arrebataron su ilusión. Tú luchaste y te metiste en su alma y en cada resquicio de él, haciendo que su corazón volviera a sentir de nuevo y aún con mucho miedo, se arriesgó y te dio una oportunidad Bella. El volvió a confiar y lo hizo por ti, para ti, porque te ama.

Escuchaba lo que mi madre me decía y las lágrimas escurrían de mis ojos. No sabía porque lloraba exactamente, si lo hacía por Edward y por todo lo que había pasado y en lo cual no me había detenido a pensar o porque me sentía demasiado egoísta de nuevo y me concentraba solamente en mí dolor creyendo que nadie en este mundo había sufrido más que yo.

--Creo que… tienes razón – acepté – no estoy siendo justa – una enorme sonrisa iluminó la cara de Reneé y suspiró satisfecha.

--Confía en tu corazón, él confía en Edward – me abrazó – él te ama. Eran tan felices Bella que me duele verlos así, tú tan insegura y él intentando de mil formas ganarse un poquito de tu atención, de tu cariño, no se merecen esto ninguno de los dos, ustedes ¡Se aman! – reí entre mis sollozos y mi madre me siguió.


--No puedo negar que algo me pasa con él. Me siento muy cómoda a su lado, y hace un rato… me besó en el balcón – le confesé a mi madre quien me miraba feliz – y me… ¡No puedo negarlo! ¡Hay algo! – dije conteniéndome para no gritar – pero mamá, aunque yo sienta todo esto, aunque comprenda todo lo que cada uno hemos tenido que pasar, no puedo de pronto estar con Edward como antes, como una verdadera pareja que ha estado junta por algún tiempo. Para mí es teoría…

--Te entiendo Bella y no te estoy diciendo que cuando lo veas te tires a sus brazos y tengas con él la vida que llevaban antes, sólo te digo que Edward se merece todas las oportunidades, es un hombre que vale mucho, no pienses tanto las cosas, no lo pierdas.

--Gracias mamá – me pegué a su cuerpo – te quiero.

--Yo más Bella – besó mi cabeza y nos quedamos dormidas y abrazadas.

***

Nos despertamos tarde a la mañana siguiente; decidimos desayunar en el balcón y en pijamas. Entre los tres hicimos café, jugo, hot cakes y huevos revueltos; tenía mucha hambre y devoré todo lo que estaba frente a mí. Era una hermosa mañana y en verdad disfrutamos de ese rato despreocupado, platicábamos de tonterías hasta que Reneé empezó a darnos mil recomendaciones.

--¡Mamá! ¿Siempre haz sido así, tan aprensiva? – me burlé un poco de ella porque me miró ofendida.

--Isabella, para tu conocimiento señorita, no siempre he sido así, pero comprenderás que me preocupo ¿Verdad? – Respondió en su defensa apuntándome con un dedo.

--Ya lo sé – la abracé – es broma, aunque siento que exageras un poquito.

--Estoy de acuerdo con Bella – Jimmy tomó un panecillo y le dio una mordida – relájate Reneé todo estará bien – le guiñó un ojo y mi madre rió.

Dos horas después ya estábamos arregladas y listísimas porque Jimmy insistió en tomarnos algunas fotos; él documentaba todo y no pasaría por alto ese día así que nos daba instrucciones para que posáramos justo como él quería. Entre risas y muchas carcajadas mientras iba tomando las fotos, noté lo bien que me sentía frente a su cámara, ya no me asustó el flash ni me sentí extraña, al contrario, se me hacía muy natural posar y tomar diferentes actitudes; ellos también lo notaron y estaban igual o más felices que yo.

Edward llegó a mitad de nuestra “sesión” y no pudo ocultar una gran sonrisa al verme. Se quedó de pie detrás de Jimmy observando como seguía sus instrucciones cuando mi madre lo tomó de la mano para que se uniera con nosotras.

--No me digas que no Edward, quiero algo de ustedes conmigo sin que tenga que buscarlo en Internet o comprar alguna revista, ¡Quiero fotos exclusivas! – Él estaba sonrojado y yo disfruté mucho de su renuencia – además se las mandaré a Esme, estoy segura que le van a encantar.

--Oh está bien – por fin accedió no muy convencido – no puedo con ninguna de ustedes, son muy tercas ¿Sabían eso?

Nos reímos por sus palabras y algo dentro de mí sabía que Edward siempre me decía eso. Busqué sus ojos y cuando me miró, le sonreí.


Por un poco más de media hora Jimmy nos mantuvo posando. Edward abrazándonos a mi madre y a mi, él y yo solos, yo sola, Jimmy con ambos, conmigo y con mi madre. Fue un rato muy divertido y para mí también tuvo un efecto sanador al comprobar que después de todo, si quería, podía volver al trabajo cuando lo decidiera.

Jimmy descargó las fotos en su laptop y pudimos verlas. Estaban magníficas y mi madre estaba feliz al ver el resultado. Bajo una buena dirección, todo salía bien y Jimmy en todos esos años de estar en el medio, había absorbido como esponja cada modo de trabajar de los fotógrafos y todos los trucos para lograr fotos de calidad y en efecto, habían quedado espléndidas. Todas me habían gustado mucho pero en especial una dónde sólo estábamos Edward y yo mirándonos a los ojos. Había química, éramos fotogénicos, teníamos algo que saltaba a la vista; me hizo suspirar y mi madre al darse cuenta, solamente acarició mi espalda reafirmando con la foto y su gesto, todo lo que me había dicho la noche anterior.

***

Ya era casi media tarde y Reneé ya tenía que irse al aeropuerto. Por más que habíamos insistido, no quiso que fuéramos a dejarla para despedirnos; prefirió llamar a un taxi para que la llevara porque no soportaba las despedidas en los aeropuertos ya que se ponía demasiado emotiva.

--¿O sea que prefieres ponerte sentimental en privado Reneé? – Jimmy la abrazaba y a pesar de querer aligerar el ambiente, ya se asomaba una lagrimita de sus ojos.

--Voy a extrañar tus ironías Jimmy – le dio una nalgada – y todas tus ocurrencias.

--Y yo voy a extrañar mucho tu comida.

Después de tardarse lo que me parecieron siglos despidiéndose, Reneé se dirigió a Edward y le decía cosas al oído a lo que él solo asentía y sonreía; mi madre le dio un beso en la mejilla y Edward se lo devolvió junto con un fuerte abrazo.

A esas alturas, mis ojos ya estaban nublados y no quería moverme de la pequeña barda de piedra donde me encontraba sentada observando; estaba segura que si me ponía de pie, mis piernas no me sostendrían. No pensé que me fuera a resultar tan difícil despedirme de mi madre. Bajé la cabeza y me limpié las lágrimas que ya resbalaban por mi rostro y que ocultaba tras una cortina de mi pelo; se acercó y se sentó junto a mí poniendo su mano sobre la mía.

--¿Por qué lloras? ¿Es que acaso no planeas ir a visitarme pronto? – Negué con la cabeza y me lancé sobre ella – Tienes que prometerme que lo harás y que pensarás en todo lo que hablamos anoche Bella, date una oportunidad a ti también.

--Te prometo que haré ambas cosas mamá – dije aferrada a ella – voy a echarte de menos…

Jimmy estaba hecho un mar de lágrimas y Edward se acercó a nosotras para recordarnos que el taxi esperaba. Nos soltamos del abrazo y enseguida él me pegó a su pecho consolándome. No vi cuando Reneé subió al taxi y mucho menos cuando este se alejó. Edward me ayudó a entrar a la casa y nos sentamos en un sillón del salón. Ninguno de los dos hablaba, yo solo estaba recostada en su pecho y él pasaba su mano cariñosamente por mi pelo. Estaba tan bien ahí, me sentía segura y protegida; así quería sentirme siempre envuelta entre su olor y apoyada en él.

--¿Estás más tranquila? – Me preguntó tomando mi barbilla con sus dedos, yo asentí y me separé de él acomodando mi ropa. Jimmy apareció ya muy recompuesto y sonriente cuando el teléfono de Edward sonó. Lo sacó del bolsillo de sus jeans y se alejó un poco para contestar la llamada.

--Hola Alice, ¿Cómo estás? – El resto de la conversación fueron puros monosílabos por parte de Edward y no sabría decir porqué me intrigaba un poco pero lo dejé pasar hasta que lo escuché decir…

--Si, ella está aquí conmigo y más linda que nunca – me giré hacia él y sonreía – claro, yo le doy tus saludos – y terminó con la llamada.

--Alice te manda saludos Bella, dice que muere de ganas de verte.


--¿Nos llevamos bien?

--¿Qué si se llevan bien? ¡Por Dios! – Bufó – tan bien que cuando te acompañó una vez a una sesión de fotos, la “descubrieron” y ahora es modelo y como la señorita tenía miedo de lo que le fuéramos a decir mis padres, Emmett y yo cuando nos diera la noticia, las usó, a Rose y a ti para que salieran en su defensa, así de bien se llevan – sin darme cuenta, estaba riendo con lo que Edward me contaba.

--¿Y le va bien como modelo? – estaba encantada escuchándolo.

--Demasiado – hizo una mueca – Jasper está empezando a sentir la diferencia, yo se lo advertí, no es lo mismo que una modelo sea tu hermana a que sea tu novia, ¡Si lo sabré yo! – refunfuñó y yo solté una risita – aunque no elegiría ninguna de las dos opciones.

Al escucharlo abrí la boca muy grande como si me hubiera ofendido - ¡Vaya! Es bueno saberlo Edward, tú sabes, para tomarlo en cuenta en un futuro – me puse seria y vi que su rostro se transformó.

--No Bella, yo no quise decir eso – titubeó – no sé que hayas pensado pero no era mi intención… - se disculpaba nervioso; se había acercado mucho a mí y nuestros rostros estaban muy cerca – Tú sabes que no quise dar a entender eso ¿Verdad?

--No, yo no sé – podía sentir su aliento y al mirar sus ojos ahogué un suspiro.

--Si lo sabes – se separó de mí y una sonrisita seductora apareció en su cara – sabes bien que a mí no me importa lo que hagas mientras seas feliz; no lo recuerdas pero yo te prometí apoyarte en todo y lo cumplí, estabas muy contenta por eso…

Y si, los latidos desbocados de mi corazón me gritaban que no me mentía y yo le creí.

***

EDWARD’S POV

A pesar de haber sido un día triste para Isabella, para mí no lo fue. Después de la partida de Reneé, la tuve abrazada el resto de la tarde y nos quedamos un buen rato platicando muy a gusto. Jimmy había hecho una fugaz aparición y después tuvo el acierto de salir a cenar con Diego, así que tenía a Bella para mí solo. Ella no puso objeción ni nada parecido y me tranquilizó porque llegué a pensar que sin su madre, tal vez se volvería más apegada a Jimmy y no lo dejaría apartarse de ella ni un segundo, pero no fue así.

Estaba muy contento y entusiasmado por el cambio de actitud de Bella. Ya no la sentía a la defensiva y tenía mejor disposición para todo, por lo que la invité a cenar esperando que se disipara su tristeza y se distrajera un poco.

--¿Y a dónde me llevarás? – Abrió los ojos con curiosidad.

--Bueno, Diego me recomendó un lugar y por lo que me dijo, sé que nos gustará.


--¿Tendré que cambiarme? – Se miró los blue jeans y la blusa larga rosa que llevaba puesta y que le quedaba estupendo.

--Estás perfecta como siempre Isabella, vámonos.

Tomó su bolso y no pude disimular una enorme sonrisa.

--¿Y bien? ¿Qué te parece tan gracioso Edward? – Su semblante había cambiado de alegre a enojado en dos segundos.

--Es que tenía la esperanza que también hubieras olvidado tu costumbre de usar bolsos gigantes Bella pero por un lado es bueno saber que esto tampoco lo haz olvidado – le quité el pesado bolso de las manos.

--¿Tampoco? ¿Qué es lo otro?

Me acerqué a ella y pegué mi frente a la suya cerrando mis ojos y aspiré su dulce olor a fresas, ya no olía más a mí…

--¿De verdad quieres que te lo diga? – Escuché muy ronca mi propia voz. Pasaron unos segundos en silencio y volví a pensar con claridad – será mejor que salgamos de aquí.

Si mi pobre Bella vivía en una confusión, mi comportamiento no le estaba siendo de mucha ayuda; sólo la enredaba más con mis arrebatados arranques y no es que fueran intencionales, simplemente tenerla cerca me volvía loco y pensar y actuar con claridad y madurez no era algo que me distinguiera. Debía ser más cuidadoso y controlarme si no quería que en menos de dos días Isabella me echara fuera de su vida de una buena vez.


Llevé a Bella a Fiesole, una aldea que estaba muy cerca de Florencia. Diego me había comentado que era una excelente opción para cenar durante el verano ya que la mayoría de los restaurantes de la calle y plaza principal de la aldea, tenían terrazas con maravillosas vistas de Florencia y la gran mayoría de estos, eran cien por ciento románticos. No pensé que fuera una mala elección pero dado mi comportamiento de las últimas 24 horas, ya no estaba tan seguro.

El lugar dónde había hecho la reservación se llamaba “Paoli” y era uno de los más antiguos y hermosos de Fiesole. Con decoración renacentista y frescos en las paredes y techos, hacían de él un sitio único. Una imponente y elegante escalera de caracol nos llevó hacia la gran terraza dónde nos esperaba nuestra mesa iluminada por pequeñas velas. Diego se había quedado corto cuando me dijo que el restaurante era muy romántico, era mucho más que eso y por un instante no quise mirar a Bella por miedo a encontrar algún tipo de reproche en su rostro pero para mi sorpresa, estaba fascinada con el lugar.

--¡Es magnífico! – se escuchaba emocionada.

--Tienes razón, es único ¿No crees? – Bella asintió feliz y yo no pude estar más complacido al ver que mi misión de hacerle menos triste esa noche, se estaba cumpliendo.

Nuestro mesero llegó y nos ofreció de tomar la especialidad de la casa que era el Clericot de Vino Tinto que básicamente era una bebida refrescante con fruta picada, jarabe, agua mineral y un poco de ron además del vino. Esto desechó mi idea de pedir solamente el vino tinto ya que Bella insistió en probarlo.

--Creo que pediré el Clericot.

--El Clericot entonces – le confirmé al mesero quien nos informó también de las especialidades del día y optamos por aceptar sus sugerencias. Ravioles en salsa de nuez con Prosciutto para Bella y Fetuccini con salmón en salsa blanca para mí. El Clericot llegó en una jarra tan grande como la sonrisa de Bella y al ver esa reacción tan suya, mi corazón dio un latido a doble ritmo. Ya cada quien tenía un vaso lleno en la mano y cabe mencionar que se veía delicioso.

--Isabella – levanté mi vaso y ella me imitó – Por lo que tú quieras a partir de esta noche…

Chocamos ligeramente nuestros vasos y tomamos el burbujeante líquido rojo con minúsculos pedacitos de frutas.

--¡Es delicioso! – Exclamó saboreándolo y le di la razón.

Nuestra cena llegó mientras nos entreteníamos con la hermosa vista iluminada de Florencia y alguna que otra pregunta sobre Alice, lo que me causó mucha emoción ya que se estaba interesando en saber cada vez más de las personas que formaban parte de su vida, pero la pregunta que no esperé fue…

--Edward, exactamente ¿Cómo nos conocimos? ¿Por qué fui a cenar a tu casa? – Probó el primer bocado de su plato.


--¡Vaya! No esperaba esa pregunta Bella – respondí sincero – aunque no hay ningún misterio salvo que nos caímos muy mal. Ese primer encuentro fue muy extraño diría yo… fuiste acompañando a Rose a una cena que organizó mi madre porque al fin toda su familia estaba reunida y cuando quisiste irte, ella no así que yo te llevé a casa, luego vinieron las malas interpretaciones y nos dijimos de todo; yo te grité muy enojado que eras una niñita malcriada y tú me gritaste que me tragaría mis palabras, y lo cumpliste como todo lo que te propones – reí al recordarlo.

Bella comía tranquila mientras me escuchaba muy atenta y yo enrollé un poco de fettuccini en mi tenedor y como si nada, lo acerqué a su boca. Ella sin pensarlo aceptó probar de lo que le ofrecía.

--Mmm – juntó sus cejas en aprobación.

--¿Rico? – Y asintió intentando no reírse, como en los viejos tiempos…

Cuando pudo hablar continuó con el interrogatorio no sin antes darme a probar de sus ravioles.

--¿Y que fue lo que hice para que “te tragaras tus palabras”? – estaba intrigadísima por saber como me había puesto un alto.

--Solamente apareciste casi desnuda frente a mí en un desfile de Victoria’s Secret Bella, yo te creía una chiquilla de no más de 18 años, te lo juro y luego apareces así… me tragué más que mis palabras ¿No crees?

La expresión de Bella era impagable, estaba tan asombrada con lo que le contaba que sin darme cuenta, ya se había tomado más de 3 vasos de Clericot.

--Aún no me acostumbro a pensarme “medio desnuda” sabiendo que más de medio mundo me ve...

--Es difícil acostumbrarse créeme, pero acabas haciéndolo – admití y me miró preocupada.

--Nosotros… ¿Tuvimos problemas por eso? – Intuyó nada tonta y yo asentí serio – ¿Y qué pasó?

Suspiré y dejé de girar mi tenedor – Te quiero demasiado Isabella – la miré directo a los ojos con toda la honestidad que pude – Eso fue lo que pasó – retomé el movimiento del tenedor intentando concentrarme en mí salmón.

--¿Te arrepientes? – Giré mi rostro para verla fijamente.

--¡Nunca! – sentí su mano sobre la mía oprimiéndola ligeramente.

--Gracias – y sus ojos chocolate también me agradecieron.

¿Por qué me preguntaba si me arrepentía?

¿Cómo podía demostrarle mi amor por ella?

¿De qué forma?

Isabella no dejó de hacerme preguntas y yo se las contestaba lo mejor que podía. Tenía claro que mientras mayor fuera su interés y mejor fueran resueltas sus dudas, más rápido se recuperaría; y entre preguntas y respuestas, ya llevaba más de 6 vasos del líquido de la jarra ya casi vacía. El mesero se acercó y cuando intentó llenar de nuevo su vaso, lo miré negando con la cabeza pero Bella se dio cuenta.

--Edward, ya sabes que soy mayor de edad, ya puedo tomar – ya comenzaba a arrastrar las palabras y estaba tan molesto conmigo mismo que me hubiera dado de golpes por ser tan irresponsable al no fijarme en cuanto había tomado. Bella no quiso postre y mejor. El azúcar le “subiría” más rápido el alcohol en su sistema y me la hubiera tenido que llevar cargando. Pedí la cuenta, la ayudé a pararse y luego, como siempre hacía, tomé su bolso.

--¿Estás bien?

--Si, solo quiero acercarme a la barandilla – se apresuró a ella para tener una mejor vista - ¿No es hermoso?

La abracé por detrás para evitar que se inclinara pero se giró hacia mí.

--¿Por qué me cuidas tanto? ¿Sólo porque me quieres? – hizo un puchero.

--No Bella, no te quiero solamente – recorrí con mi nariz su cara – Te amo.

--Edward…

--Vámonos de aquí Bella.

***

Aunque no estaba impertinente al salir del restaurante, al llegar a su casa parecía que me habían cambiado de mujer. Bella se había transformado en una borrachita muy alegre y bastante impulsiva. Jimmy no había llegado y agradecí que se estuviera tomando muy en serio su rol de dejarnos solos porque no quería que viera a Bella en ese estado. Un vaso más y hubiera terminado como una muñeca de trapo.

Con una hábil maniobra abrí la puerta y sostuve a Bella. Una vez adentro la cargué en mis brazos para llevarla a su habitación.

--Edward – me llamó - ¿Por qué no confiaste en mí?

¿Qué? Me había desarmado con su pregunta. ¡Dios! No quería responder a eso y no porque tuviera razón porque no era así. Si yo me quedé callado fue porque ese lío implicaba directamente a Irina y la conocía bien; ya había tenido un encuentro con Bella y aún no sabía qué le había dicho entonces, pero ella tenía otra actitud conmigo cuando regresó de su viaje y yo no estaba dispuesto a arriesgarla contándole que necesitaba a Irina para ayudar a Demetri. Isabella hubiera querido acompañarme quedando como un blanco fácil para Irina y ésta la hubiera envenenado por el simple hecho de vernos felices. No. No podía exponerla a esa mujer.

Por otro lado, estaba la negativa de Bella de querer conocer mi pasado. Claramente me había indicado que todo lo que él encerrara, no le interesaba saberlo, mantenía su postura de siempre, mientras menos supiera, menos daño sufriría. Con eso, ¿Quién en sus cinco sentidos le contaría a Isabella algo de tal magnitud? ¿Podría responderle lo que me pedía? ¿Le diría que por sus miedos no quise compartir con ella mi problema? ¿Por no hacerla sufrir? Siempre estuve atrapado, nunca tuve opción. Isabella hubiera resultado lastimada por mí al tener que obligarla a escucharme hablarle de mi pasado o por Irina y su egoísmo, como lo había intentado ya una vez.


Yo no estaba seguro de querer contarle todo en ese momento. Casi podía adivinar como reaccionaría y no era el mejor panorama. Se culparía por su inseguridad, se deprimiría y yo ya estaba cansado de tanto sufrimiento…

--Por estúpido Bella – le respondí y eso era muy cierto también – pero no quiero tener esta conversación contigo ahora, te quiero en tus 5 sentidos para hablar de esto - le pedí – ven, ayúdame a quitarte esta ropa y a ponerte más cómoda.

--¿Tú me quieres quitar la ropa? ¿Me quieres ver desnuda? – Ya casi llegaba al grado de “muñeca de trapo”.

--No estás desnuda – dije intentando quitarle los jeans – tienes ropa interior ¿No es cierto?

--Acuéstate aquí – palmeó a un lado de ella en la cama, le hice caso y me tumbé – se giró sobre su costado mirándome y frotándose como gatita contra mi cuerpo; tensé mis músculos en respuesta a sus avances – ¿Por qué tu pelo está así? ¿Por qué no te peinas? – no pude contener una carcajada y ella continuó – no importa, me gusta.

--Ah vaya, menos mal, no me imagino que hubiera tenido que hacer si no te gustara – bromeé.

--Edward, ¿Puedo decirte algo? – Asentí rozando su mejilla con un dedo - ¿Me creerás?

--Dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad – la miraba con devoción mientras acariciaba su cara – para mí siempre serás mi niña Bella y justo ahora, estás un poco borracha amor…

--Voy a confiar en ti de nuevo – mi corazón se detuvo – quiero hacerlo Edward, quiero quererte como tú me quieres…

Sus manos subieron a mi rostro acunándolo, acercándolo al suyo. Necesitaba hacer uso de todo mi autocontrol para no besarla y hacerle el amor. Bella estaba exquisitamente sensual solo con su blusa rosa, sus bragas blancas, sus movimientos incitantes y ese rubor escarlata en las mejillas. Tuve que implorar por toda la ayuda divina que pudiera socorrerme para no dejarme llevar por mis instintos más básicos.

--Gracias amor, gracias por eso – deseé con toda mi alma creerle completamente; sabía que era lo que sentía pero tal vez pensara diferente cuando estuviera plenamente conciente.

--De nada cielo – y al escucharla me paralicé.

¡Isabella me decía así!

¡Ella ya estaba empezando a recordar!

¡Dios, que feliz estaba!

--¿Cómo me dijiste?

--Que no te vayas cieloo, quédate conmigoo – me pidió – no quiero estar soola.

¿Y que más podría hacer si no cuidar de mi niña? Se lo había prometido a Reneé y yo era un hombre de palabra.


--No lo estarás, me quedaré contigo, pero deberás portarte bien ¿De acuerdo? – Ella movió como pudo la cabeza intentando asentir – Ahora métete bajo las sábanas – quería cubrirla para evitar tentaciones lo más que pudiera. La arropé muy bien y luego me acomodé junto a ella, no como siempre dormíamos porque hubiera sido demasiado para mí.

--Edward…

--¿Qué pasa, Bella?

--Nosotros…

--Nosotros ¿Qué?

--Tú sabes…

--No sé.

--Tú y yo…

--¿Qué si tú y yo…?

--Si, eso.

Suspiré – Si amor, tú y yo… si.

Respiró profundo – ¿Y yo…?

--¿Tú qué, Bella?

--¿Yo era…o no era?

Me giré y la abracé fuerte acercando mi rostro a ella – Si amor, lo eras y fue una maravillosa sorpresa para mí – besé suavemente su mejilla. Bella se acomodó frente a mí y continuó.

--Edward, y ahora que no recuerdo nada, ¿No sería como si lo fuera de nuevo? ¿No sería como mi primera vez?

¡Whoa! Eso si que me había dejado frío.

--Bella, vamos a dormir anda, cierra los ojos.

--Abrázame.

--Lo estoy haciendo.

--Apriétame más.

--Isabella…

--Hazlo.

--¡Por Dios Bella! ¿Quieres acabar conmigo? ¡Cierra los ojos!

--No te enojes.

--Entonces hazme caso.

--¿Me quieres?

--Con toda el alma…

--Bésame.

--¡Isabella!

***

Aunque tardó un poco en dormirse, Isabella ya no volvió a hablar. Estaba ebria. Para ser honestos, era una borracha adorable y en otras circunstancias, nos hubiéramos divertido mucho. Me relajé cuando escuché sus ronquiditos tan suaves; ya seguro de que dormía tranquila, me dispuse a hacer lo mismo.


En sueños, sentí que se abrazaban a mi cuerpo y una pierna se metía entre las mías. Reconocí esa familiar postura y entonces mi mano, buscó su trasero. Y lo sentí; bien formado, firme. Lo atraje hacia mí y un gemido también familiar llegó hasta mis oídos. Mi cuerpo y en especial cierta parte de él, comenzó a despertar. Gemí.

Su cuerpo se pegó más al mío y sentí sus senos firmes en mi pecho; permanecí sin abrir los ojos, sólo quería disfrutar de la fricción que ejercía contra mí. Mi boca encontró su cuello y repartí ligeros besos en él para después buscar sus labios. Subí una mano hasta su pecho y lo recorrí hasta que toqué su seno. Tan redondo, firme y tan suave…

--Hazme el amor Edward, hazme recordar…*



*



*



*

Imágenes:PattinsonWorld.

9 comentarios:

joli cullen dijo...

PORQUE ERES MALA DIOS ME DEJASTE HAW QUE HORRIBLE QUIEOR SABER QUE VA A PASAR NO SEAS MALA PORFIS
DIOS SABES COMO ME HAS DEJADO
BUENO A ESPERAR UNA SEMANA
AUQ NO SE PORQUE PERO CREO QUE LO HARAN OJALA QUE SI LO HACEN BELLA NO SE ARREPIENBTA X Q SI NO LA MATO JEJEJE
GRACIAS
MIL GRACIAS

CRIS dijo...

y no vamos a quedar con las ganas, porque creo que Edward se va a resistir, pero espero que no!!!!!!

que mala, mira que dejarnos con la miel en los labios!!!!!
queremos el próximo capítulo ya!!!! por fa!!!! que ese ha sido fantástico.

besos

RominitsV dijo...

jajaja otra vez nos dejas en la mejor parte! jajaja eso es crueldad jajaja, no broma, de verdad te quedó genial el capítulo, adoro tu fic! lo leo y vuelvo a leer, me encanta, lo he recomendado varias veces porque de verdad que es genial! Te felicito!

Nani-PattinsonWorld dijo...

ohhhhhhhhhh woooooooo uffffffffff imagina que todo eso es con un grito de hiteria, me encanta cari, es impresionante como estas llevando esta historia y como engancha cada día un poco más ! Ahoraaaaaaaaaaa ... nos has dejado a velas cari, bueno el Sr.Cullen nos ha dejado así jajaja asi que por dios, ponte a q haces de maravilla, escribir. Te quiero mucho amiga, lo sabias ???
Un besazo enormeeeeeeeeeee

Nani-PattinsonWorld dijo...

hiteria no...histeria ! sorry ... la culpa es de el jaja

fabiola León dijo...

hermoso!!! nooo nena pero nos dejastes con ganas de más!!! ajajajajjaj XD Edward no es de palo jajajaja....así quien no recuerda ajajj....pero mujer cada ves me asombras con tus capítulos, me envuelves en la fantasía de Bella&ed haaaaaa (coranzoncitos)
grande li
besos linda!!!

Ana DirtyDraco dijo...

Como te dije en el capitulo anterior,estoy firmemente convencida de que el amor no se puede ocultar, necesitamos las caricias, piel contra piel, su mente no le reconoce pero si su cuerpo, la delata frente a el, una vez que la ha tocado y la ha besado ya no hay vuelta atras, ese sentimiento, ese deseo, se ha avivado y poco a poco y de forma implacable volvera y la golpeara haciendola recuperar su conciencia, su vida y como no a El, eso espero, con impaciencia no me quiero imaginar su nueva primera vez, seguro que sera increible, tu lo haras increible

megavladix dijo...

como siempre reportandome para decirte que si eres mala por que nos cortas el capitulo en lo mejor y nos dejas esperando por una semana para saber como continua aunque tambien te entiendo ya que asi nos dejas mas y mas adicya a esta historia y asi nos tienes mas intriga y pegadas a la computadora esperando que te apiades de nosotros tus lectores para que actulises pero es tan buena que vale la pena la espera hasta proximo capitulo te leo el martes chau.


KATRICIACRUZ

dracullen dijo...

ahhhh lo cortas en la mejor parte!!! edward definitivamente será un pitufo jejeje :D