lunes, 28 de junio de 2010

CAPITULO 3

CAPITULO 3


--Bella, están justo al frente – abrió los ojos enormes.

--Edward y Emmett al frente y Alice y Jasper a los lados - dijo Choo señalando como azafata de avión.

--Jimmy estoy muy nerviosa – me temblaban hasta los ojos.

--Hmm eres muy capaz de decirme que no quieres salir – me torció la boca – te conozco bien, pero temo decirte que no tienes otra opción Darling.

Escuchamos la también nerviosa voz de Rose.

--¿Como me veo?

--Mmm de amarillo pollita, ¿ya llego tu gavilan? – Jimmy estaba muy parlanchín.

--Si, ya, esta sentado al frente con sus hermanos y Jasper – estaba tan nerviosa como yo.

--¿Que pasa Rose? – la mire – hoy estas diría que mas nerviosa que de costumbre.

--Err… si, este – esquivaba mi mirada.

--Rose, habla ahora mismo – ordene disimulando mi histeria.

--Emmett esta un poco celoso, no esta muy contento de que salga asi – confeso.

--¡Jaa, lo sabia! – se río Jimmy – le salio lo macho al Yeti, ya se había tardado. A ver si no se le salen los ojos cuando te vea con el ultimo cambio.

--¡Cállate Choo! – dijimos al mismo tiempo las dos.

--Yo no se porque estas nerviosa tu también Bella, si tu no tienes un novio celoso – sus ojos burlones miraban hacia arriba.

–Por el momento – contesto rápidamente Choo.

--¿Que? – pregunto Rosalie. Y escuchamos que la llamaban. Se fue deprisa al escuchar su nombre.

--¿Estas loco Choo? – quise gritar – ¿que te sucede?

--Ay Bella, tranquila, no se dio cuenta – me ignoro.

Antes de que entraran las chicas del primer grupo, yo ya estaba en la línea esperando y mientras, bailábamos con los Black Eyed Peas. Me gustaban mucho, pero a mi me toco salir con una canción de Kings of Leon, que no pudo tener un mejor titulo. Era la ultima de ese grupo en salir, osea que mas atención era la que tendría por cerrar el grupo y además porque nadie saldria después de mi para distraer un poco las miradas.

No quería pensar, no debia hacerlo. Necesitaba estar tranquila para calcular cada uno de mis movimientos. Me sentía como en mi primer desfile. Como me podía poner así de nerviosa ese hombre.

“No, no pienses en eso que no es el. Son todos los eventos de las ultimas semanas, no has parado de trabajar Bella” pensé.

Debía sonreír todo el tiempo, aun tras bambalinas, ya que estaban grabando todo para hacer un “Detrás de Cámaras”. Todo me estaba resultando muy difícil. Segundos antes de salir, se acercaron las cámaras, les sonreí y les guiñe un ojo al salir a la pasarela.

Camine lo mas sensual que pude tratando de no exagerar y a cada paso que daba, como siempre, mis nervios iban disminuyendo. Con las manos a los lados de mi cuerpo, me iba acercando y aun no podía verlo por las luces de los reflectores y los flashes de los cientos de cámaras. Me faltaban casi cuatro pasos cuando lo vi. Tenía un saco gris oscuro, camisa blanca y una corbata negra, el cabello rebelde y esos ojos.

Ahora que lo tenia frente a mi, tenia que admitir que mis recuerdos eran muy pobres. Recordaba a un hombre muy guapo, de ojos tan verdes como esmeraldas y un rostro con perfectos pómulos cincelados y una mandíbula fuerte y marcada. De cabellos rebeldes color bronce y esos labios que recordaba habían estado a milímetros de mi garganta. Creí recordarlo muy bien pero no estaba ni cerca de que mi recuerdo fuera tan perfecto como el hombre de carne y hueso frente a mí.


Me detuve y con las manos en la cintura, lo mire directamente a los ojos, me mordí el labio inferior, mire mis senos lo mas provocativa que pude y lo mire de nuevo. Espere dos segundos, me gire y camine de regreso, meneando las caderas.

Al salir de la pasarela, corrí para mi segundo cambio, no quería detenerme para pensar. Jimmy me esperaba y vi que tenia mil preguntas que hacerme pero no podía contestarle nada ya que Rose estaba casi junto a mi en el vestidor. Solo le pregunte:

--¿Como salio? – me temblaba la voz.

--Darling, estuvo perfecto, como tú querías – tenia los nudillos en la boca.

--Ahora salgo Choo para que me pongan las alas – algo se me olvidaba – ¿quien va a atarme las cintas en las piernas? – pregunte nerviosa.

Me quite el primer cambio y me puse el siguiente que en especial era el que mas me gustaba. Un juego de brassiere y bragas de color azul claro. Salí deprisa y dos asistentes mas estaban listos para ayudarme a amarrar el corsé de hojitas verdes y en la orilla sobre la cadera, también llevaba hojitas moradas del mismo tono de las cintas que faltaban por amarrarme en las piernas. Este cambio era un poco complicado, tenia muchos detalles que llevaba encima. Jimmy me puso las alas gigantes que estaban muy lindas para ser honestas. También me amarro las cintas cruzadas en las piernas mientras me apretaban el corsé que no me permitía respirar. Una vez estuvo bien firme, me incline y acomode mis senos que sentía que se desbordaban del brassiere por lo apretado del corsé. Ya solo me faltaban los guantes morados transparentes y estaba lista. En la línea esperando mi salida, me retocaban con un poco de polvos los senos, también el cabello, blush en las mejillas y mas gloss en los labios.

--Bella, Bella Goo… - escuche mi nombre.

No lo pensé mucho ya que la adrenalina la tenia fluyendo a mí por todo mi cuerpo. Salí y camine segura como siempre pero esta vez mas ‘angelical’. Desde que puse un pie ahí lo mire sin perderme en otra cosa más que en sus ojos verdes. La canción no podía ser más perfecta para el momento. Edward Cullen no se podía mover. Esta vez solo lo mire. Me detuve tres segundos y me gire para regresar. Sentía su mirada sobre mí, sobre mi cuerpo, podía sentir que me quemaba.



Una vez fuera de la pasarela tuve que correr de nuevo para mi último cambio. Jimmy y los dos asistentes que me ayudaron a ponerme todos los accesorios, igual me los quitaron. Una vez descalza y solo en la ropa interior, entre al vestidor me la quite y me puse rápidamente las bragas y el brassiere del color de mi piel. Esta tenia pedrería de Swarosky, estaba precioso. Me coloque el collar y las pulseras de los mismos cristales con hilos de telas colgando. Me puse los zapatos que eran rojos y altísimos, me retocaron de nuevo y me puse en la línea esperando escuchar mi nombre para salir.

Durante todo este proceso Jimmy se mantuvo callado afortunadamente. Más le valía no ponerme más nerviosa. También Rose estaba muy callada, ella salía antes de mi en este grupo que ya era el ultimo. Estaba impresionante con lo que llevaba puesto. Emmett iba a tener un infarto. Rose debía estar feliz pero algo tenia. Tal vez se había enojado con Emmett. Luego me lo contaría.

Le dieron la salida a Rose y luego a mi. Camine decidida, con una ceja levantada y al llegar a el, le apunte con un dedo, le guiñe un ojo y le lance un beso. Siempre tendría el pretexto de estar bajo los reflectores. Digo, si es que necesitaba algún día un pretexto para eso. Iba a girarme y voltee mi rostro y le sonreí de la forma mas coqueta que pude. Creo que seguía sin moverse. Volví a sentir su mirada clavada en mi.

No había ni apenas dejado la pasarela cuando regrese a ella para el final. Heidi y cuatro chicas mas al frente, por supuesto ahí estábamos Rose y yo. Mi amiga le mandaba besos a Emmett y yo a Jasper, y los saludábamos. Estaba muy contenta. Salimos del escenario. Gracias a Dios ya había terminado.

El backstage era un caos. Unas seguían bailando y felicitando a todo el mundo y otras estábamos en los vestidores cambiándonos con urgencia.

--¿Cual es la prisa Bella?

--Quiero salir de aquí Choo, vamos, ayúdame – le pedí.

--Bella, vas al afterparty? – Alessandra me pregunto mientras seguía bailando con la música.

--No se Ale, estoy cansada – y no mentía.

--Anda no seas aguafiestas y vamos.

--Miranda tiene razón Bella, vamos un rato.

--Jimmy, no la dejes ir a su casa, vamos todos hacia la fiesta. ¡Coopera Bella! – gritaba Miranda.

--Ok, un rato, voy a terminar de cambiarme, nos vemos allá – me puse unos jeans negros, y una blusa negra transparente de un hombro y debajo un sexy brassiere negro. Me veía bien.

Terminamos de arreglarme y salimos prácticamente huyendo de ahí. Iríamos un ratito a la fiesta y eso era todo. Estábamos ya en mi auto rumbo a la fiesta, manejaba un chofer. Jimmy tenía cara de pocos amigos.

--¿Que? – pregunte

--Bella a veces pienso que erraste tu profesión – ¿de que hablaba el príncipe William? – esto es para disfrutar todo. Las atenciones, la fama, ¡el glamour! Pero mírate, parece que vas camino a la hoguera – puso los ojos en blanco.

--Pero tu, como la Cenicienta del cuento, después de las doce, no hay acción. Por favor, ya eres mayor de edad y puedes hacer lo que quieras. Hazlo hoy por mi ¿si? Te lo pido.

No le pude ni responder. Sabia muy bien que nunca me dejaría y se iría solo a la fiesta. El siempre estaría donde yo estuviera y en realidad yo estaba siendo muy egoísta.

Oh-oh, una que me mataría era Rose. No le dije ni adiós. Pero pensándolo bien así estaba mucho mejor. Tom nos dejo en la puerta del club que estaba llenísimo. Jimmy estaba que no cabía de alegría, ahora disfrutaría de las atenciones, la fama y¡el glamour!

Rápidamente entramos y Alessandra nos hacia señales con la mano. Nos unimos a ellas y como me dijo Jimmy, trate de disfrutar de todo eso que el si disfrutaba. Me dieron una copa larga con champagne, me gustaba mucho y además tenia mucha sed. La música estaba estupenda y todas bailábamos alrededor de la mesa. Después de todo, me estaba divirtiendo mucho. Paso un mesero y le pedí botellitas con agua. Ya me había tomado 3 copas de champagne y estaba un poquito mareada.

Las chicas estaban felices bailando. Tenían mucha energía pero yo definitivamente necesitaba sentarme un momento porque me mataban los zapatos. Pise el asiento del sillón y me senté en el respaldo, por fin sentí un alivio que agradecí mucho.

--Creo que debo felicitarte - ¡Oh Dios! ¡esa voz tan cerca de mi! Quise voltear pero me aguante.

Se pego a mí por detrás. Su amplio pecho estaba pegado a mi espalda e inmediatamente al sentirlo, erguí mi cuerpo. Puso una mano en mi cintura y me tense, nunca me imagine esto, ¡me tenia abrazada por detrás!

--Esta noche me has dejado gratamente sorprendido, sin palabras Isabella – me dijo al oído. Sentí su aliento en mi cuello detrás de mi oreja. Por unos segundos no pude reaccionar, pero trate.

Gire un poco la cara – Bella, es Bella – con este movimiento nuestras bocas quedaban muy cerca.

--Isabella es un nombre muy bello, me gusta – insistió sin moverse. Su olor, ese olor que me envolvía, al recordarlo me inundo.

--Es solo Bella, ¡acostúmbrate! – ¡diablos! Un mal paso.

--Oh, es una clara invitación – por el rabillo del ojo pude ver en su rostro esa sonrisita chueca.

--No te estoy invitando a nada. Es solo para cuando desafortunadamente tengas que dirigirte a mi y espero que sea en muy escasas ocasiones – me moví un poco hacia un lado y me gire para verlo aunque sabia que nuestros rostros estaban a escasos centímetros.

--¿Eso si lo entendiste verdad? – le sonreí muy conciente del peligro de su cercanía. Aun me tenía rodeada la cintura con su mano y claramente podía sentir el calor en mi piel a su contacto. El estaba muy cómodo en esa posición y yo también. Por alguna razón no estaba nerviosa sino todo lo contrario, mi cuerpo ya no estaba tenso como al principio cuando lo sentí acercarse y tocarme. Y puso la otra mano, me tenía tomada por la cintura.

Jimmy me miraba intrigado y asustado, jamás me había visto así. Su mirada iba de mí hacia Edward y viceversa. El y Alessandra se dijeron algo pero siguieron bailando. Iba a abrir la boca para decirles algo pero la volví a cerrar al sentir que sus manos se movían suavemente en mi cintura.

--Isabella, ¿quieres bailar? – pregunto con esa voz tan sensual y sus labios rozaron la piel detrás de mis oídos.

Antes de que pudiera contestar llego el mesero y me entrego dos botellitas con agua. Tome una y la puse junto a mi en el respaldo del sillón donde estaba sentada, tome sus manos que estaban en mi cintura y me gire con su ayuda, colocando mis piernas a ambos lados de su cadera. Estoy muy segura de que nunca espero mi repentino movimiento, sobretodo por la cercanía e intimidad de la posición en la que quede ante el. Se retiro solo un poco para recorrerme con esos ojos que me encantaban, miro mi blusa un poco transparente y el brassiere debajo de ella y sus manos regresaron a mi cintura acercándome. Su pecho rozaba con el mío y yo reaccione ante el contacto, mis pezones se endurecieron y era muy claro que el podía sentirlo porque cerro los ojos y aspiro. Esa noche me sentía muy intrépida.

--Perdóname. Bella, ¿quieres bailar? – corrigió mientras ponía mis manos en sus brazos para sostenerme mejor.

--Yo no bailo – le asegure – pero toma – y le entregue la botella con agua y me miro extrañado. Por nada del mundo quería perderme su expresión.

--Es para que no te atragantes cuando te tragues tus palabras Cullen – le dije rozando mi boca cerca de la suya y me retire para ver su cara.

--Te dije que lo harías – sonreí levantando una ceja.

Y justo en ese momento, comencé a escuchar una canción que conocía muy bien. Cerré los ojos pero no escondí mi rostro. Era la canción de Jake y el video en las pantallas.

Miranda, Alessandra y Jimmy se acercaron a mi, cantaban la canción y se movían como yo lo hacia en el video. No pasaron ni tres segundos y todas las miradas estaban sobre mí. Sentí sus manos tensas en mi cintura, apretándome. Por unos instantes no se movió, veía el video. Yo estaba tan quieta como el. Cuando casi terminaba el video lo escuche de nuevo.

--¿Así que tu no bailas eh? – dijo irónico – abrió la botellita y me la entrego.

--Toma, creo que la necesitas mas que yo – Pero era mi imaginación o ¿acaso nunca había visto el video de Jake? ¿Seria eso posible? Ese video lo pasaban en todos lados y a todas horas por todo el mundo. ¿El tipo no veía la tele o que? demonios, lo que hubiera dado por descifrar la expresión de su rostro.

Me tome fuerte de su brazo y me gire para pedirle a Jimmy otra copa. El me sostuvo fuerte de la cintura. Jimmy me dio la copa y no le quitaba la vista de encima.

--Ahí viene Rose – dijo Jimmy casi gritándome al oído.

Con la copa en la mano, cambie de posición. Lo empuje un poco para poner juntas mis piernas y el se volteo y se puso junto a mi, tenia sus manos a ambos lados de su cuerpo apoyándolas en el sillón. Llego un mesero y le entrego un vaso con hielo y whisky. Lo tomo y me dijo:

--Salud Bella – recalco mi nombre – por ti y por todas las sorpresas que me has dado esta noche.

Choco su vaso contra mi copa y sonreí levantando mi ceja. Tome un buen trago de mi copa y el también tomo del suyo, casi terminándose el liquido.

--Esa ceja Bella, es una ceja malévola – dijo con su sonrisa chueca. Ajá y ¿el no se daba cuenta de su sonrisita?

--¡Bella! – Rose venia contrariada, la conocía muy bien.

--¿Que pasa Rose?, todos veníamos hacia acá – sonreí y ella hizo un puchero – ¿que tienes? – le pregunte al oído sin que nadie nos escuchara. La música nos ayudaba mucho.

Solo miro a Emmett y yo comprendí al instante, ya eran demasiados años juntas. Emmett estaba enojado, seguramente por la escasa ropa de Rose en el desfile. Y en ese instante nos miro a Edward y a mi juntos y entrecerró los ojos como tratando de entender algo.

Emmett se acerco y me saludo como ya era su costumbre. Me abrazo y me levanto del sillón, yo ya ni protestaba.

--¡Emmett! – la voz de Edward era seria, pero a el no le importo.

--Felicidades Bella, ¡guapisima!, sin palabras. Dejaste mudos a muchos, te lo juro – Rose le pego en la cabeza.

--¡Ya! Es la verdad y tu no digas nada Rose, que no estoy nada contento contigo – mmm Emmett era un celoso de lo peor.

--No me importa Emmett, es mi trabajo y lo sabes. Si te enojas tendrás dos problemas, así que tu dime – la Barbie tenia su carácter. Emmett no contesto pero no se movió de su lado.

--¿Y Alice? – pregunte cuando me di cuenta que no estaba.

--Secuestro a mi pobre cuñado – dijo Emmett – ojala no lo deje listo para un psiquiatra – esa era una posibilidad muy grande conociendo a Jasper que era tan pacifico.

Me gire de regreso para quedar viendo hacia la mesa. Edward se mantuvo detrás pero ya no me tocaba. Un rato después llene mi copa una vez mas, Jimmy se acerco y me dijo al oído.

--Darling, ya llevas cinco y estas se suben muy rápido, mejor ya vámonos – dijo quitándome la copa de la mano. Deje que la tomara pero le lance una mirada molesta, ¿tenia que ser mi niñero también?

--Oh ahí viene Alice! - Grito emocionado mientras miraba sobre mi hombro – ¡y esta con Jasper! – aplaudió despacito mientras se encogía de hombros. Edward los miro y puso esa cara indescifrable como hacia un rato.

--Hola, siento llegar tarde – dijo con una sonrisa enorme. Emmett también sonrío y no le dio importancia, pero Edward la miro molesto.

--¡Bella! – Jasper se acerco a mí y me abrazo fuerte. – ¡Estuviste hermosa! – me dijo casi al oído.

--¿Estuve? – fruncí el ceño – ¿ya no lo estoy? – reímos juntos y de reojo mire a Edward que estaba muy serio. Bueno ¿que le sucedía? Si no estaba a gusto, ¿porque no se iba a su casa? Ya me estaba hartando ver su cara de pocos amigos pero no iba a arruinar mi estupenda noche.

--Tenia ya mucho sin verte, ¿crees que es justo? – paso un brazo sobre mis hombros acercándome a el.

--No lo es, pero ya no sufras Bella, ya no me iré.

--Oh Jasper, ¿ya es seguro? – le pregunte emocionada.

--Si, ya es un hecho – sonrío – me presento a la oficina después de “Acción de Gracias”.

--Oh Que alegría! – nos abrazamos y vi que Edward se alejo, lo perdí de vista entre tanta gente. ¿Adonde habría ido? Bah, porque preocuparme, era mejor así.

--Conocí a Alice – me dijo al oído – me gusta – confeso.

--¿De verdad? Es una chica maravillosa, no dudo que se llevaran muy bien – le di un empujoncito con el codo y los dos miramos a Alice que platicaba con Jimmy que ya le había presentado a las chicas.

--Y tiene una energía Jazz, solo espera un poco – y sonreí pícaramente.

Emmett y Rose seguían enojados. Estaban sentados juntos y estaban tomados de la mano pero hasta ahí. Ambos tenían cara de pocos amigos y ninguno parecía tener la intención de cambiar esa situación. Ojala no les durara mucho, Rose enojada no era muy agradable y si esto duraba días… ¡Dios! No quería ni pensarlo siquiera.

Jimmy seguía bailando con las chicas, platicando de vez en cuando y Alice ya había acaparado a Jasper que parecía estar muy contento con ella. Aproveche que cada quien estaba en sus asuntos y me serví otra copa. Edward había desaparecido sin decir adiós siquiera y esa actitud me tenia molesta. ¡Que poca educación! No creía posible que sus padres estuvieran de acuerdo con su conducta, es mas, hasta la reprobarían y lo castigarían y le harían saber que sus modales no eran los ideales y … y estaba un poco mareada.

Pero ¿cual era el problema? Estaba con mis amigos divirtiéndome después de una noche que había resultado un éxito y para la que me había esforzado mucho, bien me merecía una recompensa ¿o no? Tendría que recompensarme mas seguido de esta forma, me sentía tan bien, mareada eso si, pero bien, contenta. Además no tenia nada pendiente hasta el lunes siguiente así que el fin de semana lo tenia libre, todo estaba bien.

Emmett le sirvió una copa a Rose y yo sin pensarlo, le estire la mano con mi copa, me miro, sonreí y la lleno. No note el momento en el que me la termine pero cuando decidí que ya era el momento de irme y me levante, no sentí el piso muy firme bajo mis pies. Para no perder el equilibrio puse una mano en el hombro de Jasper y me miro.

--¿Estas bien Bella? – parecía confundido. Asentí y cuando ya me sentí un poco mas segura para caminar, me acerque a Jimmy.

--Choo, ya me voy – rápidamente volteo a verme.

--¿Estas borracha Bella? – pregunto serio. Negué con la cabeza pero lo mire directamente a los ojos.

--¿No? Aja muy bien, sobre todo con tu miradita pizpireta quieres que te crea – dijo llevándome de nuevo a la mesa – espérame aquí, voy por las chaquetas y nos vamos. No te muevas y no tomes nada mas ¿de acuerdo?

Estaba sentada esperando a Jimmy y me acerque a Rose y me despedí.

--Ya me voy Rose, estoy un poco mareada – confesé – pero shh no le digas a nadie ¿ok?

--¡Bella! – iba a empezar con un sermón – ¡Ay ya Rosalie! ¿Tu nunca tomas no? – ¿que tenían en mi contra todos?

--Si lo hago, pero tu no, por eso me sorprendes – ¡ahora la ofendida era ella! Ah que bien.

No pasaron ni 5 minutos y Jimmy ya había regresado por mi a la mesa. Me puse de pie y me tomo del brazo para ayudarme a salir del lugar sin que sufriera algún percance.

--Tratemos de ir un poco rápido, no nos va a gustar si abrimos un periódico mañana y vemos tu foto con un comentario debajo diciendo que ¡saliste ahogada en alcohol – Choo tenia razón. Estaba molesto y lo entendía, el era mi asistente, también me cuidaba y yo no debía empezar a hacer cosas estupidas, como la de esa noche.

A mi no me gustaba ser la nota de ningún periódico o revista de chismes y amarillista. Durante todos los años que llevaba trabajando, me había concentrado en eso justamente, en trabajar. Nunca había chismes sobre mi, ni fotos “in fraganti” en alguna situación incomoda, no era parrandera, ni rebelde ni nada que les llamara la atención a ese tipo de publicaciones y ciertamente no empezaría esa noche a darles material. Al salir, Tom, el chofer ya nos esperaba y me abría la puerta. Subimos deprisa y para nuestra fortuna no había paparazzis a la salida.

Al llegar a casa, Jimmy me ayudo a entrar. Me llevo a mi habitación y me tire en la cama.

--Voy a decirle a Tom, que se marche, me quedo esta noche contigo – reconocí su tono mandón de cuando se enojaba conmigo.

--No lo hagas, no es necesario Choo, estoy bien – me puse de pie mientras me observaba al caminar hacia el baño – solo me quito esta ropa y me meto bajo las sabanas y listo.

--¿Y te piensas acostar con el maquillaje en la cara? Estas loca ¿o que Bella? – gritaba escandalizado.

--Claro que no. Haz lo que quieras Choo, me voy a cambiar – mis dedos buscaban los botones de mis jeans. Los desabotone, baje el cierre y luego los jeans, levante un pie y los jale y después hice lo mismo con el otro pie quitándomelos y aventándolos hacia un lado. Me saque la blusita y después me desabroche el brassiere. Tome una camiseta de un cajón y me la puse. Era tan rico dormir con camisetas…

Después de mi ritual, que me costo mucho llevar a cabo porque seguía un poco mareada, me metí bajo las sabanas de mi cómoda cama. Pensé que apenas me acostara me quedaría dormida por el día tan estresante que había tenido. Por un lado el desfile, que era de los más importantes del año debido a la cobertura que tenía. La preparación física había sido extenuante pero bien había valido la pena. Los nervios que habían acampado en mi loco cerebro desde hacia muchos días me tenían mas histérica de lo normal y el cambio se notaba. Y por el otro lado, las ganas de demostrarle a Edward Cullen que se había equivocado conmigo. Y lo había logrado, por supuesto que lo había hecho. El ver sus divinos ojos verdes al mirarme sorprendido y sus labios separados, no tenia precio. Estaba atónito. Esa fue mi recompensa esa noche y que satisfacción tan grande me embargaba.

Pero y ¿ahora que? De acuerdo, gane esta noche, pero ¿porque estaba tan feliz de haberle callado la boca? ¿Porque logre que lo reconociera y me lo hubiera dicho? Si, eso era. El saber que en especial a ese hombre pude sorprenderlo me hacia sentir un poquito poderosa. Y esa sensación me gustaba mucho.

Ese había sido mi placer culposo mas satisfactorio de los últimos tiempos. Ok, ya me había divertido con Edward ahora tenia que enfocarme en mi trabajo para la campaña. Iba a ser un poco pesado pero también lo disfrutaría mucho. Me quede dormida al fin.

Al día siguiente me desperté con un gran dolor de cabeza. Oh Dios como era posible que me doliera tanto, ¿solo por unas copitas de champagne? Oh era insoportable, tenía ganas de quitarme la cabeza y patearla muy lejos. Me levante y fui a la cocina directo a la gaveta de las medicinas por un par de aspirinas y un gran vaso con agua. Me lo tome de un solo golpe y no paraba mi sed así que me lleve otro vaso a mi habitación. Me metí a la ducha y me di un baño largo. Me puse unos pants y una sudadera grande y volví a la cama, no quería saber del mundo.

Mi celular sonó varias veces y era Jimmy preguntando si todo estaba bien y para avisarme que no había ninguna foto ni nota escandalosa esa mañana. Uf, ¡gracias al cielo!

Sonó de nuevo y era Rose.

--¿Como amaneciste Bella? – ronroneo con ironía.

--Si ya lo sabes Rose ¿para que me atormentas? – mi cabeza estallaba y ella preguntándome lo obvio.

--Mmm ya te parece menos aburrido Edward ¿verdad? – vaya! A veces podía atacar sin que me lo esperara siquiera.

--No tanto, pero soy educada y es hermano de Emmett – dije tranquilamente.

--¿Aja? Es que estaban tan, tan juntitos que creí …

--No creas cosas que no son Rose – le corte antes de que terminara su frasecita – no es mi tipo y no me gusta para nada.

--Porque no me extraña que me digas esto? Nadie es tu tipo Bella, nunca te …

--En serio Rosalie, ¿podemos hablar después? Me va a estallar el cerebro. Quiero dormir – y suplique – por favor.

Se apiado de mi y me dijo que me llamaba por la noche pero pude convencerla de que lo hiciera hasta el lunes porque quería descansar el fin de semana completo. Me dormí de nuevo acurrucada en mi cama. Las aspirinas me ayudaron aunque se tardaron un poco en hacer efecto. Por la noche pedí una sopa a la comida china y unos “rollitos primavera” mis favoritos.

Esa noche no soñé. Simplemente dormí y dormí. El domingo intente repetir mis actividades sabatinas pero a media mañana, sonó mi teléfono.

--¡Bella! – la voz de mi padre me hizo sentarme en la cama. Seguro me reclamaría por el desfile.

--Papa ya habíamos hab…

--Hija, lo hiciste bien – ¿que? Estaba en shock. ¿Mi padre felicitándome por salir asi?

--Papa, gracias, no se que decir, gracias – no podía hablar del gusto.

--Si, reconozco que aun me es difícil verte así, pero estuviste muy guapa hija – hacia un esfuerzo muy grande.

La llamada de mi padre me había tomado por sorpresa, pero que intentara ver mi trabajo con objetividad me hacia muy feliz. Mi madre llamo también para felicitarme ya que vio la nota en un programa de chismes, igual que mi padre.

Por la tarde, llamo Jimmy avisándome que tenia una sesión que habían adelantado por algún motivo y tenia que levantarme temprano. Demasiado temprano tal vez. Tenia que estar ahí a las 4:00am para que me maquillaran y peinaran porque querían que las fotos se tomaran al amanecer. Era una sesión de fotos para Vogue y querían que se basara en los 4 elementos. Ese día se harían agua y tierra y después metal y fuego.

La locacion seria en un bosque como a una hora de distancia así que Tom nos llevaría. Ya me estaba acostumbrando a el. En un principio, me rehusaba pero el tráfico de la ciudad y el nunca encontrar un lugar para aparcar, me habían convencido de que Tom, era una bendición. Además siempre muy correcto y educado. Y para agregarle una palomita a sus virtudes, había sido guardaespaldas de un político. Angela insistió ya que mi carrera empezaba a estar en su mejor momento y decía que siempre seria mejor prevenir que lamentarse después, y por eso estuve de acuerdo. Ella sabia de esto más que yo.

Me di un buen baño y me acosté temprano. Mi despertador sonó a las 2:45am, me levante rápido y en 20 minutos baje lista para salir. Tom me esperaba en la camioneta y me sorprendí al ver a Jimmy acurrucado en un asiento. Hacia mucho frío ya que estábamos en pleno otoño y este año prometía ser el invierno muy crudo así que no era de extrañarme que Jimmy estuviera envuelto con una manta, muy calientito. Me acomode en el asiento junto a el y me extendió otra manta, sin hablar. Seguiría enojado o solo tenia sueño. Mmm bueno, ya lo averiguaría en una hora aproximadamente.

Tom me consintió poniéndome a George Michael durante el trayecto. Me encantaba toda su música tan sexy. Escuchaba “Flawless” mientras con los ojos cerrados movía mis hombros y mis caderas despacito, en mi asiento llevando el ritmo. Veinte minutos antes de llegar, Jimmy se desperezo y se puso a “trabajar”. Me explico el concepto y como querían que posara para las fotos. Iba a ser un verdadero martirio pero esperaba que salieran rápido para hacernos más fácil el día a todos.

Llegamos a la locacion y no podía ver nada porque aun estaba muy oscuro. Entramos a una carpa enorme que habían puesto solo para la sesión, había calefacción dentro y un pequeño servicio de catering. El maquillista me esperaba junto con los estilistas. Me pusieron unas extensiones larguísimas en el cabello, lo llevaría suelto. El maquillaje tardo un poco mas de lo habitual ya que también maquillaron un poco mi cuerpo. Me puse un bikini especial ya que tendría que parecer que estaba desnuda y mi cabello largo cubriría mis senos. Tenia que parecer que salía del agua al amanecer. “¡Con este jodido frío!”

Una vez terminado todo el maquillaje y peinado, me puse una gruesa bata de baño, unas botitas de lana suaves y calientitas y salimos de la abrigadora carpa al frío extremo, hacia el lugar exacto donde tenía que posar. Ya empezaban a distinguirse algunas partes menos oscuras en el cielo, empezaba a amanecer y ya se habían probado las luces, se habían colocado las mamparas reflectoras y casi estaban listos, así que me dirigí a la orilla del río. En estas sesiones tenia que concentrarme mucho ya que trabajábamos contra reloj por el tiempo, teníamos que aprovechar el alba.

Estaba parada titiritando de frío como siempre y vi que se acercaban algunas personas hacia nosotros. Pude distinguir que no eran de nuestra producción ya que llevaban ropa de trabajo, pantalones de mezclilla y botas de trabajo, gruesos abrigos, muchos rollos de papeles en las manos, como planos y cascos en la cabeza. Era un grupo como de cinco o seis personas y conforme se acercaban podía ver el vaho del frío salir de sus bocas. Me di la vuelta y trate de ver como demonios iba a hacer para entrar al río cuando Jimmy por alguna razón que no entendí, me llamo.

Gire la cara hacia el y vi que del grupo de personas con cascos, uno de ellos volteo la cabeza al oír a Jimmy gritar mi nombre. No le di importancia y seguí estudiando el camino de piedras por donde tenía que caminar.

--¡Isabella!

–¡Mierda! Esa voz… quede como una estatua, inmóvil, incapaz de reaccionar. Inhale hondo, voltee y lo mire porque ya lo tenía junto a mi.

--Isabella ¿que haces aquí? – sus ojos verdes estaban muy abiertos por la sorpresa que se había llevado al encontrarme ahí, igual que yo al verlo a el.

--Trabajando – sonreí y dije tan tranquila y segura como si fuera cosa de todos los días. Me quite las botitas calientitas y pise las congeladas piedras que me quemaron las plantas de los pies, como si hubiera pisado fuego en lugar de frías rocas. Deshice el cinturón de la bata y me la quite con extrema calma dejándola en una silla que estaba junto a mí.

No podría decir si el frío tenía congeladas mis dos únicas neuronas porque con la misma calma con la que me deshice de la bata le dije:

--¿Me disculpas? – sonreí muy dulce. Tenia que concentrarme ¡por Dios!.

Ahí creí que empezaba mi agonía por entrar al río, pero para mi fortuna, mi cerebro bloqueo el área de dolor o también se congelo porque tenía las piernas y el resto de todo mi cuerpo anestesiado. No sentí el agua gélida al tocar mis pies y después mis piernas. Así como tampoco sentí mis pezones endurecerse ante el brusco cambio, yo solo camine hasta donde me pidieron, una vez que estaba en el lugar exacto, me gire. Dos ayudantes de peinado acomodaron las extensiones de cabello alrededor de mis senos que estaban protegidos por un miserable parche del color de mi piel. También colocaron estratégicamente algunos mechones disimulando tanto como se pudiera mi bikini. El ultimo retoque al maquillaje y empezó el fotógrafo, con el que nunca había trabajado, a darme las indicaciones.

Los primeros rayos del sol comenzaban a aparecer reflejándose sobre el río y algunas rocas muy pulidas que estaban detrás de mi.

--Una mano sobre el triangulo del bikini Bella, disimúlalo – sus indicaciones eran precisas y eso me gustaba, facilitaba mi trabajo. Me movía muy lentamente debido a la temperatura, hacia mas torpes mis movimientos.

--Una pierna al frente, estas saliendo del agua Bella – trataba de lograr la pose con dificultad.

--Que pasa Bella, ¿estas bien? – preocupado, escuche al fotógrafo dirigirse a mi.

--Si, solo es que esta un poco fría el agua – dije castañeando los dientes – estoy lista.

--¡Mírame Bella! – se movía frente a mi y a veces a mi lado - No dejes de mirarme. Ok ahora olvídate del bikini, mueve los brazos, levántalos.

--Gira tu rostro sobre el hombro, no dejes de mirarme, del otro lado Bella, ¡perfecto! – iba saliendo todo bien gracias a Dios.

--Camina un poco Bella, inclínate hacia mi, ¡rétame! – el hombre sabia como lograr mis poses.

--Levanta una pierna Bella, ven hacia mi, ¡cázame! – empezaba a divertirme con el – Perfecta Bella, ¡Perfecta! – dijo con una gran sonrisa.

--Sal de ahí chiquilla, ya acabamos aquí – sus palabras fueron un premio para mi.

Empecé a salir del río y ya estaban dos asistentes ayudándome a salir y cubriéndome con mantas calientes, me senté en la silla, Jimmy froto mis pies con una toalla caliente y me puso mis botitas calientitas.

--Bella has hecho un buen trabajo – dijo el fotógrafo con una sonrisa en la cara – siento lo de la locacion – encogió los hombros a manera de disculpa.

--No te preocupes, me han tocado peores – le devolví la sonrisa mientras seguía temblando.

Conecte mis dos neuronas y en unos segundos comenzaron a funcionar. Busque con la mirada al dueño de ese par de ojos verdes pero no tuve éxito, ninguno de los hombres con cascos estaba por ahí. Que sorpresa me había llevado, nunca me hubiera imaginado encontrarme a Edward en ese lugar, con ese frío a esa hora de la madrugada y vestido con ropa de trabajo. ¡Que guapo era!

--Bella, dime que tu también lo viste – Jimmy parecía confundido pero sabia bien de que estaba hablando.

--Si, era el – le confirme sin emoción alguna porque el frío aun no me lo permitía.

--¿Y? – solo encogí los hombros porque de verdad no sabia que demonios hacia ahí.

Me levante y rápido caminamos hacia la carpa donde me cambie para las fotos de la tierra y una vez que estuve lista, con tranquilidad me tome un café. Este cambio no fue muy diferente, solo el bikini y ahora si llevaba un brassiere lleno de ramitas y musgo para que se confundieran con la vegetación. Esas fotos fueron rápidas también, aunque algo incomodas porque tenía que recostarme sobre el tronco de un árbol muy áspero que raspo mucho la piel de mis piernas, mis nalgas, mi espalda y mis costados.

Al terminar la sesión del día, la producción estaba muy contenta con el trabajo. Le preguntaron a Jimmy si podríamos adelantar las fotos del metal, pero tenia que ponerme alguna pomada en mis raspones para que no se infectaran, además estaba cansada.

Hacia el medio día, ya estábamos de regreso. Yo estaba muy adolorida y muy incomoda, no me podía ni sentar, y esa molestia me ponía de mal humor. Compramos frutas y ensaladas para comer porque estábamos hambrientos. Al llegar a casa fui a darme un baño para lavarme bien el musgo, la tierra y lo que se me hubiera podido pegar del tronco. Cuando salí Jimmy ya me esperaba con una crema con aloe para aliviar mis raspones. Me ayudo a ponérmela en la espalda y yo me la puse en las otras partes raspadas.

--¿Que no hay un seguro por estos percances en el contrato Choo? – bromee ya que sabia que si habían.

--Por estos percances si, pero por el paro cardiaco al encontrarse con ese adonis no, lo siento Darling – dijo riendo.

Reímos al mismo tiempo y bromeamos mientras comíamos. Me di cuenta perfectamente que estaba muy ansioso por preguntarme mas directamente acerca de Edward pero creo que al ver que no estaba de humor para entrar en ese tema, opto por dejarme en paz esa tarde.

2 comentarios:

Nani-PattinsonWorld dijo...

hmmmm que bueno jajaja ... me encanta como lo escribes, el tema, los detalles, es perfecto Lili, me gusta muchisimooooo y quiero mas xD.
Quiero ver como Edward se traga sus palabras.
Un besooooooooo

joli cullen dijo...

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