martes, 1 de febrero de 2011

CAPITULO 50

CAPITULO 50


EDWARD’S POV

Esa fría mañana mi terca prometida había decidido acompañarme a la presa. Era día festivo y el primero del año, por lo que los guardias eran menos que otro día feriado normal y yo iba a asegurarme de que todo estuviera bien. Compramos café, unos panecillos y podría decir que Bella estaba disfrutando esa helada mañana y yo también lo hubiera hecho si no fuera por el zonzo lamento de James Blunt.

Despacio, conducía por la vereda nevada para no derrapar. Tal vez debía comprarme una 4 x 4, mi Volvo era un auto de ciudad y aunque lo amaba, no podía seguir sometiéndolo a la tortura que le daba todos los días para ir a la presa. De entre los altos pinos se abrió el claro donde se habían construido las oficinas que suplieron los incómodos campers y que debían haber estado vacías.


–Maldita sea – dije entre dientes pero furioso. Me estacioné junto a su Land Rover y me desabroché el cinturón.

–¿Si te pido que te quedes en el auto lo harás? – quise que entendiera que no debía moverse de ahí. Me bajé del auto y comencé a subir las escaleras para entrar a la oficina tratando de no hacer ruido y prevenirla de mi presencia, no me di cuenta que Bella venia justo detrás de mí. Y en efecto, ahí estaba llenando una caja con sus pertenencias… la rabia me cegó.

–¿Así que abandonas el barco como las ratas cuando se hunde… Nadia?

Mis palabras iban llenas de sarcasmo y acidez. No solo estaba molesto por todo el tiempo extra que se había tomado sin avisar dejando botado el trabajo, sino también por cómo era obvio que estaba huyendo y tirando por la borda una vida profesional por la cual se había esforzado tanto, sin querer dar ninguna explicación. Era lo más estúpido que había visto hacer a alguien.

Se giró asustada dejando caer un marco con una foto de ambos en la universidad, rompiéndose en mil pedazos.

–Edward… – murmuró en un suspiro.

–Lo irónico es que este barco no se está hundiendo, navega con buen viento pero tú, te estás escabullendo como un vil ladrón barato Nadia, necesito entender eso...


Caminó hacía la ventana y lo que vi me asustó. Era el fantasma de lo que una vez fue una hermosa mujer de bellos ojos azules, tan vivaces y alegres como la dueña, de una blanca y linda piel cubriendo un pequeño pero bien formado cuerpo que había perdido ya muchos kilos.

–¡Di! – corrí hasta ella – ¿Qué tienes? ¿Estás bien? – la abracé pero ella se zafó como si mi contacto la quemara.

–¡Suéltame!

–¿Qué ocurre? ¿Qué sucede contigo? – le pregunté preocupado y angustiado, ella no estaba bien era un hecho, así como también era un hecho que no quería recibir ayuda – por favor Di, dime que pasa…

–Nada, solo necesito irme – dijo apresurándose para salir sin importarle ya lo que dejaba atrás.

–¿Tienes problemas? Déjame ayudarte, si me dice…

–¡No puedes! – me cortó abruptamente – solo deja que me vaya, con eso me habrás ayudado mucho…

–Pero es que no entiendo, ¿por qué actúas así? – de verdad estaba perdido. De pronto, sus apagados ojos miraron algo detrás de mí. Me había olvidado por un momento de Bella. Una mueca de dolor se reflejó en el rostro de Nadia y yo estaba más confundido aún.

–Nadia, solo queremos ayudarte, déjanos hacerlo – la suave voz de Bella se escuchó y Di bajó la guardia. Miró al suelo y se abrazó – ¿Estás enferma? ¿Necesitas un médico?

–Yo… – primero negó levantando un poco la mirada pero luego asintió viendo al piso de nuevo. Bella reaccionó más rápido que yo, la cubrió con su abrigo ya que Nadia apenas iba cubierta con un suéter y la rodeó con sus brazos.

–Edward – me llamó y levanté a Di en mis brazos, no pesaba nada. Salimos de la oficina y metí a Nadia en mi auto, Bella se subió atrás y regresamos a la ciudad. La llevamos a casa y la acosté en la habitación de invitados; Bella me hizo salir, me pidió que le diera una de sus pijamas y se encerró con Nadia. Mucho tiempo después salió, ya había ayudado a Di a darse un baño y la había dejado más tranquila.

–¿Cómo está?

–Va a estar… bien – dijo titubeante – hay que llamar a Carlisle…

–¿Qué pasa Bella, que tiene Nadia?

–Ella hablará contigo cuando se sienta mejor.


–No entiendo porque no me pidió ayuda si le pasaba algo – murmuré muy bajito mientras llamaba a mi padre – yo soy su amigo, haría lo que fuera necesario para ayudarla – y era verdad, ¿Como no iba a hacerlo si ella había hecho lo mismo por mí? Y aunque no hubiera sido así, mi amistad con ella era incondicional, ella debió haberme llamado…

Carlisle llegó en poco tiempo y entró a revisar a Nadia; cuando terminó nos dijo que lo que tenía era una fuerte depresión y por lo mismo no comía, lo que le produjo perder mucho peso. Le dejó unas pastillas para que se tomara y pasara la noche tranquila, al día siguiente la esperaba en el hospital para hacerle unos exámenes de rutina y llevarla con un colega psiquiatra para empezar un tratamiento y sacarla de la severa depresión en la que se encontraba sumergida.

Bella preparó un poco de sopa caliente mientras mi padre me explicaba el estado en el que se encontraba Nadia y cuando quise llevársela me lo impidió. Ella se encargó de dársela y no me dejó entrar, dijo que Di necesitaba descansar. De nuevo se tardó demasiado tiempo adentro con ella mientras yo me quedé afuera preocupado. Al oírla salir, la seguí a la cocina haciéndole infinidad de preguntas pero ninguna me respondió.


–¿Por qué no me respondes Isabella? – insistí – ¿Tiene algo de malo querer saber sobre Nadia? ¿Por qué está así? – Bella no me daba la cara y me empezaba a desesperar cuando la giré, ella bajó la mirada, tenía los ojos hinchados, había estado llorando.

–¡Bella! Amor ¿Qué sucede? – me alarmé mucho más - ¿Me lo vas a decir? – la abracé y ella se quedó inmóvil - ¿Qué tengo que hacer para que me lo digas? Por favor…

–Nadia quiere verte ahora – dijo sin ningún matiz en su voz.

–¿Qué tienes Bella? ¡Me voy a volver loco! – dije entre dientes ante su negativa de responderme.

–Te está esperando…

Pasé las manos repetidamente por mi pelo francamente desesperado. ¿No hacía apenas algunas horas estaba gritando mi felicidad por estar empezando maravillosamente el año? Qué había pasado que mi mujer y mi mejor amiga sufrían y no me decían porqué…

Con lentitud di media vuelta y me dirigí a la habitación donde se encontraba Nadia. Toqué a la puerta pero no esperé una respuesta, entré y la encontré con la mirada perdida hacia una ventana; me oyó y por primera vez en ese día podría decir que realmente me miró.


–Hola Di – me acerqué despacio a ella – ¿Me puedo sentar? – asintió suavemente y se hizo a un lado para darme espacio junto a ella en la cama. Me quité los zapatos y me acomodé a su lado recargado en el cabecero. Tomé su mano pero luego sin pensarlo mucho, la atraje a mi pecho abrazándola y meciéndola. Estuvimos en silencio por algún tiempo hasta que le pregunté.

–¿Qué puede ser tan grave para que mi mejor amiga esté así? – besé su coronilla - ¿A quien tengo que matar por hacerte sufrir Di? – intenté hacerla reír – sabes que lo haré.

–¿Te piensas suicidar, Edward? – respondió fingiendo estar muy bien.

–¿Cómo dices?

–Siempre has sido un poco ciego Edward, no puedo culparte por eso.

–De verdad Di, no estoy comprendiendo…

–También muy infantil – continuó mi lista de defectos – e ingenuo, mujeriego, celoso, noble, protector, buen amigo y… – se detuvo – y…

–¿Y..?

–Y el hombre de quien he estado enamorada por años… – me confesó dejándome atónito y sin poder reaccionar. Y es que no era nada fácil escuchar a tu amiga confesarte que había estado enamorada de ti por años y que tal vez tú fueras el motivo por el cual ella se encontraba en tan deplorable situación. No, no me lo podía creer, no podía ser.

–¿Yo… yo qué? – balbuceé – no estoy seguro yo n… yo no creo qu… – tartamudeaba.

–¡Cielos Edward! Ni porque te lo estoy confesando lo aceptas – se llevó las manos al rostro – Dios… ayúdame – respiró profundo - ¿Recuerdas en la universidad lo celosa que fingía ponerme para ahuyentarte a las chicas que me pedías? – asentí – pues no lo fingía mucho, de verdad lo sentía Edward. Me ponía como loca cuando me enteraba que andabas con una nueva chica… – hizo una pausa – pero cuando esa noche después de estudiar por horas acabamos, tú sabes…

–Lo recuerdo – sonreí ligeramente – amanecimos durmiendo en el sofá de tu amiga – reímos.

–Si, después de esa noche creí enloquecer de puro gusto, creí que lo nuestro sería algo más serio y que podría quitarte lo mujeriego pero me equivoqué – se recargó de nuevo en mi pecho – después de un tiempo en el que descubrí que tu interés estaba centrado en otra chica, decidí que lo mejor era hacerme a un lado y olvidarme de ti, pero me resultó demasiado complicado al tener que verte a diario.

–Por eso cambiaste tanto conmigo Di…

–¿Tú no lo hubieras hecho?

Tuve que darle la razón con pesar ¿Cuánto la lastimé con mi inmadura actitud?

–Seguimos con nuestra amistad pero guardé mi distancia contigo, no quería lastimarme más. Terminamos la especialidad y creí que con no verte ya, se acabaría mi suplicio pero tampoco resultó, a diario recordaba alguna anécdota chistosa o tus gestos, tu risa… – suspiró – hasta que volviste de nuevo a mi vida… te encontré como a un cachorrito herido al cual cuidar y me dí a la tarea de hacerlo, lo necesitabas después de lo que esa zorra te hizo. Pensé que eso al fin te acercaría a mí, pero de nuevo estaba en un error; regresaste a las andadas y con mayor ímpetu… – suspiró de nuevo – me resigné Edward, me resigné.

–Lo siento – apreté mi abrazo – perdóname Di.

–No Edward, perdóname tú por encapricharme de esta forma, tú nunca me engañaste, yo debía saber muy bien cómo eras y que no cambiarías por nada ni nadie pero ahí también fallé… Bella apareció y si alguna esperanza guardaba en lo más profundo de mi corazón, ella la enterró por completo. Nunca antes te había visto así, ni siquiera pisabas el mismo suelo que yo, flotabas en tu nube, perdidamente enamorado de Bella, ya no había nada que hacer, solo alegrarme cuando tú lo hicieras, vivir mi felicidad a través de la tuya, eso era lo que me daba fuerzas cada día para seguir, el verte feliz.

–No sigas, no te lastimes más – le pedí al verla llorar.

–Y te juro Edward que cuando se fue no me alegré, al contrario, sufría al verte tan desesperado y dolido de nuevo, pero no la odié como tampoco la odio hoy ni lo he hecho nunca. Me dolió como a todos enterarme de lo que le ocurrió y de lo único que si me alegré, fue de verte tan positivo y fuerte, decidido a todo por ella, se recuperara o no y eso era algo contra lo que ni yo ni nadie podría jamás. Pero no soy tan fuerte como pensaba Edward, y el día que me pediste ayudarte a escoger su anillo de compromiso, simplemente colapsó la mucha o poca fortaleza que tenía, tuve que salir huyendo de todo pero especialmente de ti.

–Yo no tenía idea… yo… – no supe qué decir.


–No tenías porqué imaginártelo siquiera, la del problema soy yo, no tú. Y hoy siento que ya no puedo caer más, ya he tocado fondo, así que espero que a partir de ahora todo sea ir para arriba y lograr curarme de esta callada obsesión que tengo contigo… necesito darme permiso para ser feliz – se le quebró la voz y el nudo en mi garganta que no sabía que tenía, se apretó.

–Te mereces eso y mucho más Di, si hay alguien que de verdad se lo merece, eres tú…

Se tomó la pastilla que le dejó mi padre y la arrullé en mis brazos hasta que se durmió. La cubrí bien y salí a buscar a Bella. Esa confesión de años de sufrimiento de Nadia me había tomado por sorpresa y me sentía además de confundido, necesitado de mi Bella. ¿Cómo no pude nunca darme cuenta de lo que sentía Nadia por mí? ¿Cuánto debió haber sufrido?

Bella no estaba por ningún lado, ni en la cocina, ni en el baño, ni en la habitación; iba a marcar a su teléfono cuando vi una notita en la mesita junto a la cama.

      “Estoy con mis padres, regreso pronto”

     Bella.

De verdad esperaba que lo hiciera porque teníamos que hablar. El problema de Di era algo que nos incumbía a los dos. No solo a mí por ser el objeto de su deseo si no también a Bella porque estaba más que seguro, que Nadia le había contado todo durante el tiempo que estuvieron encerradas en la habitación y conociéndola como lo hacía, en esos momentos Bella se debía sentir como la villana de la historia o la culpable de todo el sufrimiento de mi amiga.

Pasaron 3 largas horas y yo ya estaba desesperado; me había prometido no llamarla ni agobiarla, si no me había resultado fácil enterarme que alguien estaba obsesionada conmigo, mucho menos fácil sería para Bella enterarse por la misma Nadia, que estaba enamorada de mí desde años atrás.

Vencieron por tercera vez los 15 minutos que me ponía como límite para llamarla y le marqué. Entró el buzón de voz que decía que lo intentara más tarde. Llamé a casa de mis padres y estaban todos ahí menos Bella, Jimmy y Diego que estaba en el hospital. Debí haberlo imaginado, ella siempre corría con Jimmy, por cualquier cosa, siempre recurría a él. Le marqué y me contestó de inmediato.

–Hola Edward – me saludó – acabo de dejar a Bella, va subiendo por el ascensor.

–Gracias Jimmy.

–No te preocupes, ya hablamos. Logré tranquilizarla y quitarle esa tonta idea de la cabeza.

–¿Tonta idea? ¿Qué idea Jimmy?

–¡Ash! Que bocón soy, Bella ya va a llegar, Ciaoo.


Corté la llamada, dejé a un lado el teléfono y le abrí la puerta a Bella quien salía del ascensor visiblemente descompuesta y ya no solo con los ojos hinchados sino con la cara hinchada completa de tanto llorar.

–¡Por Dios Bella! – a medio pasillo la cargué en mis brazos y la llevé a nuestra habitación.

–Estoy bien Edward – la senté en la cama – ¿Cómo está Nadia? – preguntó.

–Ahora está dormida – me acosté en la cama llevando a Bella conmigo – Hablamos…

–Yo… yo me siento muy mal por todo – estalló llorando.

–No amor, no tienes porqué – se refugió en mi pecho – tú no llegaste a quitarle nada porque ella nunca lo tuvo. Sé que suena mal, pero ella misma lo reconoció, lo entiende Bella y tú no debes sentirte culpable por nada.

–Eso mismo me dijo, que no debía ser tonta y que no sufriera ¿Por qué deben sufrir 3 cuando puede sufrir solo uno? – lloró con más fuerza – ¿Cómo se supone que me debo sentir cuando alguien sufre por mi culpa?

–No es tu culpa Bella, ¡No lo es! – la sacudí – ¿No entendiste nada de lo que te dijo? Disfruta tu vida, no sufras ni intentes vivir a través de nadie, eso no es vivir mi amor, no lo es…

Isabella logró calmarse y quedarse dormida después de platicar por un rato más. Me levanté y me asomé para ver si Nadia necesitaba algo pero seguía dormida como dijo mi padre que lo haría. Regresé a la cama y me dormí abrazando a Bella.

A la mañana siguiente me levanté temprano para llevar a Di al hospital pero cuando fui a despertarla, encontré la cama vacía y una nota en la almohada.

“Me fui al hospital, gracias por todo”

    Nadia.

Llamé a mi padre, esperando que Nadia no me hubiera mentido y para mi tranquilidad, había dicho la verdad. Le pedí que le dijera que en un momento más estaría con ella pero Carlisle me dijo que Nadia no quería que yo fuera, no quería tener que despedirse de mí. Ella había decidido ir a una casa de descanso para recibir un tratamiento, curarse y volver a trabajar ya que en eso centraría sus intereses a partir de ese momento.

Me alegró saber que en algún instante durante la noche se había permitido una oportunidad y lo más importante, era que estaba decidida a curarse. La extrañaría, mucho. No tenía idea de cuanto tiempo se tomaría su rehabilitación pero sabía que una vez que lo lograra, se iría lejos de mí porque ella era como una adicta y yo, era la droga que tanto daño le hacia.

***

Ese día Bella no tuvo muchas ganas de hacer nada; lo de Nadia le había afectado pero no iba a permitir por ningún motivo que se quedara a sentirse miserable cuando eso no nos iba a ayudar a ninguno de los 3. Yo aún estaba procesando todo lo ocurrido pero si de algo estaba seguro, era de que viviría mi vida al máximo y con Bella a mi lado, era lo único que podía hacer por Nadia, se lo debía.


La saqué de la cama y me metí a la ducha junto con ella; nos reímos, jugamos, nos amamos y después desayunamos. Una vez que estuvimos listos, pasamos el último día con sus padres ya que al día siguiente regresarían a sus ciudades. Fue un día agradable. Por la tarde Jimmy re-organizaba por décima vez las tareas que había repartido a mi madre, a Reneé y a Sue mientras Bella y las chicas se ocupaban de investigar proveedores de no supe qué en México.

–¿Porqué simplemente no contratas a un wedding planner ahí? ¿No sería más fácil? ¿O es que estás tratando de ahorrar un poco? – Emmett se atrevió a preguntar y Jimmy casi lo fulmina con la mirada.

–Porque sencillamente Emmett – respondió sarcástico – si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo y eso, es precisamente lo que estamos haciendo, además, ¿Estoy aquí pintado o qué? Yo estoy coordinando todo ¡Ningún wedding planner lo hará mejor que yo!

–¡Diegoo! Creo que ese fin de semana a Las Vegas lo van a tener que adelantar – gritó Emmett – Choo lo necesita ¡con urgencia!

–Emmett – dijo Rose muy cariñosa - ¿Por qué no te vas a jugar con tus pelotitas… y tus palitos de golf?

–¿Me estás corriendo de aquí Rose?

–No mi amor, te estoy invitando a irte a la otra habitación – la dulce ironía de Rose nos hizo reír mientras Emmett obedientemente salía de ahí sin protestar.

–¿Te fijaste Bella? Con sutileza, ellos entienden – Rose se dirigía a mi Bella.

–Rose… – le advertí y ella solo me sonrió.

***

Los días pasaron y Bella estuvo algo retraída al principio; supuse que era porque sus padres ya se habían ido pero noté que tenía que ver más con lo ocurrido con Nadia que con otra cosa. Yo podía comprenderlo de algún modo, así que después de platicar un par de veces más y de hacerle ver que ella había tomado la mejor decisión al irse lejos para reestablecerse, Bella se sintió más en paz y pudimos continuar con nuestra vida.

La vi de nuevo disfrutar de su trabajo que como siempre, era muy demandante pero me hacía feliz verla sonreír sin culpas absurdas. Retomó el Ballet por las noches y le agregó a su rutina una clase extra de Pilates muy temprano por las mañanas aunque yo creía que era demasiado. Me quejé pero no podía hacer nada, venían las semanas de la moda en Colombia, Mar del Plata, Rio, y Bella estaba convencida de que necesitaba quitarse de encima todo el peso que según ella había ganado comiendo en las fiestas. Para mí estaba igual o más hermosa y no me parecía que hubiera subido de peso pero no me creía cuando se lo decía. Desde luego nuestro refrigerador también sufrió los típicos cambios “post-fiestas”. Estaba lleno de verduras, frutas, botellitas de agua y todo lo demás que había en él era libre de grasas y de bajas calorías.

Por mi parte, me concentré junto con Erick para sacar el trabajo adelante que era mucho y se nos estaba haciendo muy pesado no solo por ya no contar con Nadia, sino porque Cullen Engineering & Co., tenía que presentar un informe detallado de los avances obtenidos hasta ese mes y sumado al trabajo que no podía dejar de supervisar en la presa, me estaba volviendo loco.


Pasaba las mañanas en la presa y por las tardes en la oficina de la ciudad verificando que la presentación de nuestro trabajo se hiciera tal y como yo la quería y no como cualquier otra presentación común. El informe se estaba realizando con un programa tridimensional el cual sería una novedad pero que aparte de eso, mostraba con una claridad y precisión asombrosa cada piedra, cada corte, cada capa de tierra, las desviaciones del cauce del agua, todo hasta donde habíamos llegado y las proyecciones de nuestro trabajo por meses y por el par de años siguientes.

Se requerían muchas horas de concentración para capturar toda la información y hacer los cálculos exactos para lograr esa precisión en nuestro informe y obtener el resultado que necesitaba y que con seguridad, pondría a nuestra constructora en la lista de las 10 mejores del mundo y sin opción alguna a movernos de ahí.

BELLA’S POV

Después de las fiestas tuve esforzarme en cuidar rigurosamente mi alimentación; también volví a mis clases de Ballet y a mis Pilates para afinar mi figura, todo para estar lista para las semanas de la moda en Latinoamérica. No era que me hubiera descuidado mucho, simplemente era cuestión de disciplina pero con Edward y toda la familia, eso había sido prácticamente imposible. Además, me estaba preparando, tanto física como mentalmente para el evento más grande en nuestras vidas.

Edward… él estaba muy ocupado y además algo estresado; sabía que el informe que tenía que presentar era muy importante, así que trataba de no molestarlo y le daba su espacio mientras yo volcaba todo mi entusiasmo en la boda. Me había empeñado en ocuparme junto con Jimmy claro, de organizar lo más importante, y hubiera sido muy fácil como decía Emmett, contratar a un wedding planner y ya no preocuparme de nada, pero eso no era lo que yo quería.

Amaba tanto a Edward y casarme con él significaba tanto para mí, que no quería perderme ni un solo detalle de la organización de nuestra boda. Quería elegir todo con sumo cuidado, las invitaciones, la recepción, los colores, el tipo de mobiliario, el banquete, el pastel, la música, los recuerdos, todas las flores junto con cada uno de sus pétalos y si hubiera podido también elegir hacia donde quería que soplara el aire ese día, lo hubiera hecho con tal de que mi boda fuera perfecta.

***

Era sábado por la tarde al día siguiente me iba a Colombia. Le había pedido a Edward que no trabajara hasta tarde porque quería pasar las últimas 24 horas con mi prometido y lo estaba esperando. Me había esmerado en preparar la cena que estaba en el horno, compré un par de botellas de vino de una buena cosecha que me había aconsejado mi madre, puse mis infalibles velitas, música romántica y el postre estaba enfriándose en la encimera de la cocina.

Me exfolié todo el cuerpo, lo hidraté con la loción que le gustaba, sequé mi pelo y lo dejé suelto cayendo en suaves ondas sobre mi espalda, me maquillé sutilmente y apenas 2 gotitas de un perfume nuevo en cada una de mis muñecas, las froté por mi cuello, entre mis senos, mis piernas y finalmente me puse un vestidito sexy.

–¿No debía ser yo quien te preparara una cena de despedida? – dijo detrás de mí, asustándome; no lo había escuchado llegar.

–No – respondí antes de que atrapara mi boca en un beso – porque tú me darás una excelente bienvenida…

Esa noche, casi no dormimos; hicimos el amor en cada rincón del apartamento. Sin prisas, tan lento que dolía hasta respirar, no queríamos romper el encanto de los muchos momentos sublimes que vivimos amándonos, diciéndonos sin palabras cuanto nos extrañaríamos y con cuanta ansiedad, esperaríamos por volver a vernos y estar juntos de nuevo.

***

Empacaba mis últimas cosas antes de salir hacia el aeropuerto; revisé que no olvidara mi cepillo de dientes, el facial junto con mi humectante y abrí el cajón para tomar el frasquito de la medicina para la migraña, que aunque ya no me había dado siempre lo trataba de llevar conmigo. Respiré hondo mirándome en el espejo y sonreí. No. Ya no necesitaba nada más de ese cajón, estaba lista.

Hice un rápido repaso mental, todo estaba en orden y no se me olvidaba nada; le dejé a Anna pegadas en la puerta del refrigerador la lista de lo que hacía falta del supermercado y lo que Edward quería que le preparara para cenar, así como también la advertencia de que por ningún motivo limpiara el estudio y mucho menos tocara o moviera algún documento, papel, o cualquier otra cosa, ya que Edward tenía una especie de orden entre su desorden y más valía no perturbarlo en esos días que tan estresado estaba. Ya estaba actuando y teniendo preocupaciones como toda una esposa.

–Por favor Bella, háblame por las noches ¿de acuerdo? – me pedía mientras avanzábamos por el atestado pasillo del aeropuerto – no importa la hora.

–Cielo – le dije con ternura – no quiero despertarte a media noche, necesitas descansar – me detuve, tomé su rostro entre mis manos y le di un besito en los labios.

–No podré hacerlo si no me llamas Isabella – y sus manos subieron a mi rostro sujetándolo y dándome un beso más intenso – más te vale que lo hagas si no quieres que vaya hasta donde te encuentres y te dé un par de nalgadas por desobediente.

–¡mmm! No me tientes… – atrapé su labio inferior entre mis dientes.

–Te voy a extrañar… serán casi 3 semanas amor – murmuró a mi oído mientras seguimos el camino hacia mi sala – me voy a volver loco sin ti.

–Intente mantenerse cuerdo Ingeniero, tiene un gran trabajo por delante, no quiero errores – bromeé y rió contra mi pelo al abrazarme – cuídate mucho Edward – dije tratando de que no se notara mi tristeza.

–Tú más, por favor…

–¡Ah! Los tortolitos llegaron primero que yo – Choo llegó a nuestro lado - ¡No puedo creerlo!

–Yo tampoco – dijo Edward desanimado – por favor Jimmy…

–Ya lo sé, no tienes que recordármelo Edward – Choo rodó los ojos - ¿Puedo pedirte algo?

–¿Qué cuide a Diego? – se rió – no te preocupes, de aquí nos vamos a tomar un par de cervezas y luego cada quién a su casa, ¿está bien?

–Lo de las cervezas está muy bien – aceptó Diego entusiasmado – ¡Vamos a un “Hooters”! – al escucharlo, a Jimmy y a mi se nos transformó el rostro y no pude evitar lanzarle a Edward una mirada fulminante.

–Ni se te ocurra poner un pie en ese lugar Edward, no confío en esas ‘señoritas’ – lo amenacé – me enteraré si lo haces…


–¿Lo dices en serio, Diego? – preguntó Jimmy triste.

–¡Claro que no! – rió feliz – pero tú siempre haces bromas así, no lo soportas ¿Verdad? – Jimmy volvió en si y suspiró aliviado.

No quería despedirme de Edward pero había llegado el momento de pasar a la sala de abordar. Me rodeó con sus brazos y yo enterré mi rostro en su pecho; quería llevarme su olor aspirando lo más que pudiera; él por su parte, respiraba en mi pelo, tratando de hacer lo mismo. Permanecimos un par de minutos así abrazados y después de un beso muy intenso, nos separamos y me dejó ir. Tomé mi bolso, que él venía cargando y me encaminé a la sala sin mirar atrás. No sabía si Jimmy ya había pasado el área de seguridad, yo solo seguí caminando hasta que casi 30 metros después, ya caminaba a mi lado. Ninguno decía nada; él discretamente se limpiaba las mejillas con un pañuelo; no podía ver sus ojos porque estaba oculto detrás de unos enormes lentes Chanel oscuros. Abordamos el avión y nos acomodamos en los amplios asientos.

–Que difícil fue eso – dijo limpiándose la nariz – necesito un valium doble para resistir un vuelo de tantas horas…

–¿Tienes otros dos? – pregunté bromeando queriendo minimizar un poco mi dolor por separarme de Edward.

Nuestra primera parada era Colombia; Medellín para ser exactos. Jimmy me había dicho que ya habíamos estado allí antes en algunos desfiles en ‘Colombiamoda’, pero en esa ocasión visitábamos el ‘Colombiatex’, que era una expo de fabricantes de insumos para todo lo referente a la moda y su comercialización y me habían llamado para hacer algunas presentaciones y dos desfiles privados para algunos expositores muy importantes de telas.

Desde que miré por la ventana de la SUV que nos llevaba al hotel, quedé enamorada de la ciudad. Era tan pintoresca pero con ese toque moderno que se me hacía imposible esa combinación hasta que la tuve frente a mi. Las calles tan llenas de vida y de flores me daban la impresión que explotarían de alegría y color.


Nos instalaron en el hotel Dann Carlton, muy lindo. Subimos a nuestras habitaciones a descansar, nos hacía mucha falta. Antes de acostarme para dormir un par de horas, llamé a Edward y platicamos unos minutos. 5 horas después me despertó Jimmy; entró a mi habitación con un tazón con varias bolsitas de té de manzanilla sobre hielo frappé. El más fabuloso remedio para desinflamar los ojos. El primer evento seria por la noche; solo tenía que asistir como invitada a la presentación de varios productos de una casa textil y luego a una cena.

Al volver, llamé de nuevo a Edward tal y como me había hecho prometerle. El día siguiente también fue tranquilo, una presentación para otra casa textil al medio día y por la noche otra cena. El pesado era nuestro tercer día; tenía dos desfiles pequeños para la Cámara de Comercio y el otro para cerrar el congreso de expositores.

Colombia había sido todo un encanto; tanto la ciudad como la gente me dejaron completamente enamorada, tendría que volver en alguna ocasión con Edward, estaba segura que se iba a enamorar del país tanto como yo.

Nuestra siguiente escala fue Argentina. Ahí tendríamos un poco más de actividad; teníamos 3 photoshoots, una pasarela y 3 presentaciones. La buena noticia era que uno de los photoshoots lo haría junto con Rosalie, era para Christian Lacroix y también desfilaríamos para él, sin olvidar los ensayos porque esas pasarelas eran algo diferentes.


Rose llegó y se encontró con nosotros en el hotel Costa Galana. Estaba agotada porque venía de Berlín, también de la semana de la moda, donde me dijo Choo, nosotros habíamos ido el año anterior. Nos dieron una suite muy linda y desde que llegamos, nos encerramos en la mía a platicar. Jane y Jimmy, más aventureros y con más energía, fueron a dar un recorrido por la ciudad que era muy hermosa, pero nosotras, preferimos tener nuestro tiempo de chicas.

Mis llamadas nocturnas a Edward no cesaron. Estaba muy feliz porque estaba cumpliendo con eso y también él se quedaba más tranquilo. También lo noté un poco menos estresado y me dijo que por fin la presentación estaba lista y que había quedado magnífica; estaba muy contento y ya únicamente faltaba presentar el informe que sería en unos días más.


Los photoshoots estuvieron espectaculares. Muy cansados, pero todo estaba valiendo la pena. La colección de Lacroix estaba inspirada en lo sensual, erótico, sexy. Espectaculares corsés muy apretados que daban una imagen muy provocadora y aumentaba el sex appeal de quienes los portaban. Los derrières se marcaban tanto que la curva era casi imposible, los senos rebosados por la orilla de la prenda brillaban mientras las minúsculas cinturas, apenas y se hinchaban con cada respiro. Todos esos detalles de las prendas, los peinados y el maquillaje, me hacían pensar en Dita Von Teese. ¿Le gustaría a Edward verme seducirlo en una prenda de esas? Sería tan interesante…

–Bella me estoy ahogando – decía Rose dando respiraciones cortitas – ni loca me pondría uno de estos, Emmett no se lo merece.

–Estaba pensando en eso – confesé – pero si me decido, ¿quién me lo pone? – nos intentamos reír pero no nos fue posible, precisaba demasiado del valioso aire que tanta falta nos hacía – además, Edward se tardaría años en quitármelo, no, no era para mí supuse.

La sesión terminó pronto ya que Rose empezó a marearse demasiado. Continuamos al día siguiente con todo el sufrimiento y terminamos por fin el photoshoot; ya solo faltaba el desfile y esa tarde ensayábamos en la pasarela. El desfile era al aire libre y por lo que percibí, era más un show que un desfile en sí. Tanto para Rose como para mí, era nuestra primera vez en Mar del Plata y todo era novedad para todos nosotros, así que sólo podíamos esperar a ver todo lo espectacular del evento, que además era mucho más tardado que los desfiles normales.

--¡Chicas, chicas! – entró gritando Jane a la habitación de Rose donde descansábamos del agotador y apretado día – ¡Ha llegado una invitación para la fiesta más exclusiva de Mar del Plata!

--¿En serio? – Rose se puso de pie de un salto - ¡Wow! ¡Me han dicho que esa fiesta es grandiosa! En un súper exclusivo club, elegantísima y los chicos más bellos que te puedas imaginar, yo ya tengo un pie allí, ya verás que bien nos la vamos a pasar Belly…

--¿Vamos? – le hice una mueca extraña – yo no iré, estoy cansada, además que no tengo nada que hacer ahí.

--¿Estás loca? – arrugó la cara mirándome – aquí podemos empezar tus despedidas de soltera, en la fiesta más esperada por todos aquí, anda Bella, no seas tan aburrida – Jane pasaba su mirada de Rose a mí como si estuviera siguiendo una bola en un partido de tenis.

Jimmy entró en ese momento y enarcó una ceja al enterarse de lo que quería Rose y a lo que yo me negaba.

--Ay Rosalie – suspiró resignado dejándose caer en un sillón – creo que esa parte de Bella ni con 20 golpes en la cabeza lo podríamos cambiar.

Los 3 me miraban como si tuvieran la esperanza de que cambiara de opinión, con unos ojitos tiernos y melancólicos.

--Está bien – me rendí ante sus mudas súplicas – si no estoy cansada iré, pero no les prometo nada ¿De acuerdo? – los 3 movieron la cabeza asintiendo y con una sonrisa diabólica en los labios.

Al día siguiente Rose y yo nos levantamos con el cuerpo adolorido y me consentimos con un masaje para relajar nuestro estrujado cuerpo. Por la tarde, ya estábamos sentadas mientras nos maquillaban y peinaban. Teníamos un camerino juntas y aunque estábamos un poco apartadas de las demás chicas podíamos sentir el ambiente animado y muy alegre. Me recordaba mucho el desfile de Victoria’s Secret, donde todas convivíamos y nos llevábamos bien, nos divertíamos en los ensayos y jugábamos en la pasarela.

Y así era justamente en este evento que rompía con la solemnidad que envolvía los desfiles de modas. El andar serio y formal era desplazado por la jovialidad y lo sexy de cada una de las chicas; era una muy agradable forma de trabajar, en un ambiente que se sentía vivo.


Me cambiaba y el show ya había empezado. Mi atuendo consistía en un hermoso vestido rosa muy vaporoso, lleno de pedrería y elegantísimo, mis sandalias plateadas también con algunas piedras y nada más. Rose llevaba un vestido igual de vaporoso pero en un tono azul rey que le hacía resaltar esos preciosos ojos. Nos había gustado tanto como nos veíamos que hicimos que Jimmy y Jane nos tomaran algunas fotos antes de salir y se las enviamos a Emmett y a Edward. No había pasado ni medio minuto cuando mi teléfono y el de Rose sonaron.

--Hola.

--Te ves preciosa amor – se escuchaba contento – gracias por el regalo.

--Me encanta que te haya gustado cielo, ahora ¿Por qué no te tomas una foto y me la mandas? Te extraño…

--Lo haría encantado pero estoy a punto de entrar a una reunión Bella, pero mañana te mando una, lo prometo – me aseguró.

--mmm, está bien, te dejo entonces, suerte en tu reunión – me despedí.

--Mucha suerte para ti también amor aunque no la necesitas, lo harás increíble como siempre – suspiró – Bella… no te olvides de llamarme cuando llegues.

--No amor, no se me olvida, te quiero…

Nos dieron el aviso y rápidamente subimos para esperar nuestra salida; Rose salía antes que yo así que no nos separamos ni un solo segundo. Yo estaba algo nerviosa porque había mucho público y mucho viento por ser al aire libre, pero nada que no pudiera controlar.

--Rosalie lista en 8, 7, 6, 5, ¡vamos! – indicó el chico y mi amiga salió, oímos los aplausos y la adrenalina en mi cuerpo se disparó, algo tardía pero lo hizo. Medio minuto después fue mi turno – Bella lista en 8, 7, 6, 5, ¡vamos! – y salí.


Tenía que bajar innumerables escalones, con un descanso a la mitad de ellos. Lo hice sin ningún percance y continué mi camino emocionada por el recibimiento de la gente; era un alivio no tener que disimular mi alegría, así que sonreí disfrutando de estar ahí divirtiéndome tanto. El viento me ayudó a no tener que mover yo misma las múltiples capas del vestido, haciéndolas volar y dando la impresión de algo etéreo avanzando sobre la pasarela, etéreo pero sexy y divertido. Rose y yo nos cruzamos a la mitad y giramos; la vueltecita ya no se usaba mucho pero ese era un show completamente diferente y ahí, se valía de todo. Llegué a la punta y me quedé mucho más de los 3 segundos obligatorios en los cuales, los fotógrafos debían ser muy hábiles y sacar sus mejores tomas en ese brevísimo lapso de tiempo. Me di media vuelta y regresé por la pasarela para subir las escaleras de nuevo. Al final del evento, salimos de nuevo muchas de las otras chicas, Rose y yo; nos despedimos todos de la gente entre fuegos artificiales y al menos nosotras, muy, muy emocionadas. Eso había sido todo en Argentina.

Con la eficiencia que lo caracterizaba, Choo recogía todas nuestras cosas y yo lo ayudaba a guardarlas en la maletita de trabajo con tal de llegar pronto al hotel a descansar.

--Bien Bella, veo tu prisa por llegar al hotel a arreglarte para la fiesta – dijo Rose alegre – ¿Qué vas a ponerte?

--Estoy muerta Rose, no voy a aguantar, mejor me quedo a dormir.

--Oh no, nada de eso Swan, tú me prometiste ir.

¡Diablos!

Sin más remedio, me di una ducha rápida y cuando salí, sobre la cama ya me esperaba un lindo vestido de lentejuelas color ocre, la ropa interior y los zapatos; eso era seguro, obra de Jimmy. Sin protestar, porque eso significaba un gasto de energías, comencé a maquillarme; cuando estuve lista me vestí y estaba por ponerme los zapatos cuando entró Choo, más guapo que nunca.

--Bueno, bueno – lo estudié de arriba abajo - ¿A dónde crees que vas así?

--¡Contigo a la fiesta! ¡Apresúrate! Ya nos esperan en el lobby.


Puse mi mejor cara y ya no me resistí. Ya que no tenía más remedio trataría de divertirme, así que con una sonrisa, nos reunimos con Rose y Jane y nos trasladaron a la fiesta. Ellos tenían razón, admití para mi misma cuando entramos al famoso lugar; era una fiesta enorme y tanto las chicas como los chicos eran guapísimos. Al principio no me arrepentí en haber ido a ese club, pero después de más de una hora de que nos estuvieran presentando a más y más personas, me odie por débil y haberme dejado convencer tan fácilmente. Nuestros anfitriones se compadecieron de nosotras y nos dejaron tranquilas en una mesa donde éramos el centro de atención, nada cómoda, pero ya podíamos relajarnos más.

Al cabo de un rato, ya algo descansadas, nos paramos a bailar; a esas alturas ya me estaba divirtiendo y quitándome todo el estrés de encima. El calor ya me había subido a las mejillas pero no quise ir con Rose al baño, preferí sentarme y tomar una fría mimosa mientras me divertía con Jane que no podía dejar de admirar lo guapo que eran los chicos.

--Bella hay mucho calor – me dijo después de un rato – vamos a esa terraza, tiene una vista increíble.

--Está bien…

--Adelántate, yo llevo tu copa y la mía.

Tomé mi pequeño bolso ya que ni Jimmy ni Rose estaban ahí y me dirigí a la terraza donde al salir, vi que había algo de gente también buscando aire fresco. Me acerqué al barandal y me incliné hacia abajo para ver qué tan alto nos encontrábamos.

--¿No te han dicho que las niñas no deben asomarse por los barandales de los balcones? – me asusté y me giré para ver quien carajo me había dicho eso y con toda la intención de sorprenderme – te puedes caer nena

Una rubia que me resultaba algo familiar, se reía mientras se dirigía a mí con mucha confianza. Respiré profundamente y me calmé, seguro era alguien a quien no recordaba. Le sonreí.

--Me asustaste – me llevé una mano al pecho – disculpa, no te recuerdo…

--Bella, tú como siempre tan linda y bien portada – me sonrió pero la sentí algo falsa - ¿Te estás divirtiendo? – no quise ser grosera y aunque su actitud me resultaba extraña y no me sentía del todo cómoda con ella, respondí amable.

--Si, es una fiesta muy animada, me gusta – arrugué un poco la nariz.

--¿Y a Edward no le molesta que vayas sola a las fiestas? – esperaba mi respuesta.

--No – entrecerré los ojos – no tiene porqué molestarse.


--¡Que lindo! – tomó mi mano – ¡No me digas que es tu anillo de compromiso!

--Sí – admití queriendo recuperar mi mano pero me la tenía bien sujeta.

--Edward se va superando – sonrió y me miró aún con mi mano entre las suyas – el que me dio a mí no era tan grande como el tuyo ¿Y así quería que me casara con él y cuidara a nuestro hijo?

El piso bajo mis pies se hundió, así como todo a mi alrededor se oscureció volviéndose todo negro, menos la imagen de la mujer que estaba frente a mí. Esa mujer era Irina. La mujer que había engañado y humillado a Edward de la peor forma y sólo por dinero. La mujer sin escrúpulos que se atrevía a dirigirse a mí intentando con sus comentarios estúpidos hacerme daño. La mujer que había abandonado a su hijo sin importarle su suerte. La mujer que era una arpía sin corazón.

--¡Que suerte! ¿No? – me forcé a mantenerme tranquila – digo, al menos para mí porque ahora Edward se va a casar conmigo.

--¿Y querías que me quedara con un Edward pobretón? – negó suavemente con la cabeza mientras sonreía – no, no, no. Eso no es para mí.

--Qué lástima que no confiaste en él – fue mi turno de burlarme un poco – pero bueno, ¿Quién confía si no ama? De haberlo hecho, ahora estarías dando brincos de felicidad.

--¿Por qué lo dices? – me miró dudosa.

--Porque Edward está en la lista de los hombres con mejor futuro tanto laboral como económico… según Forbes en sus proyecciones para los próximos 3 años – la miré como si se tratara de un cachorrito herido - ¿No lo sabías “nena”?

--¡No puede ser! – dijo alterada – él no era tan capaz, ¡Yo lo sé!

--Pues tu intuición te falló porque es tan capaz que ahora tiene todo lo que quiere y por supuesto, no te quiere a ti – sonreí altiva viéndola derrotada – Como alguien me dijo alguna vez, todo en este mundo tiene un orden perfecto y divino y todo en él se va a ir acomodando tarde o temprano, solo hay que tener fe y paciencia. Y mira – dije con mucha emoción – Edward ahora será uno de los hombres más ricos del país, él se va a casar conmigo y tú, tú… ¿Tú que Irina? Estás más sola que nadie y supongo que haciendo lo que sea por un par de pesos…

--¡Cállate niña estúpida! – escupió con saña.

--Si, estúpida y sin memoria pero no estoy sola “nena” – dije llena de ironía – y me voy, pero antes quiero agradecerte porque aún sin proponértelo, tú misma me llevaste a los brazos de Edward, él me lo contó y sé que también te está muy agradecido por eso.

En un rápido movimiento, Irina levantó la mano para darme una bofetada pero una mano masculina la detuvo en el aire. Era Rashîd…

--Detente Irina, déjala en paz – la amenazó – Bella ¿Estás bien? ¿Te hizo daño?

--Estoy bien – respondí fría - no necesito que nadie me defienda.

Apenas había dicho las últimas palabras cuando mi mano, ya estaba cruzando de una bofetada el rostro de Irina quien de la fuerza de mi mano se fue hacia atrás hacia los brazos de Rashîd. Ambos me miraban atónitos, ella masajeando su mejilla y él porque nunca se esperó que pudiera defenderme de esa forma.

--Bella, estás nerviosa, yo soy tú amigo, solo quiero ayudarte – insistió.

--¿Mi amigo? – enarqué una ceja – yo no considero mi amigo a quien pude tener amistad con cierta escoria – lancé una mirada de reojo a Irina – así que evítenme la pena de volver a tenerlos frente a mí, me son tan desagradables estas situaciones… - utilicé el sarcasmo que me quedaba – adiós.

Sacando fuerzas de donde pude, caminé hacia adentro del club dejando a ese par de ratas de alcantarilla más confundidos y ardidos que nunca. Estaba tan nerviosa que no veía mi camino, solo avanzaba hasta que un brazo me rodeó la cintura.

--¿Qué pasó allá afuera Bella? – era Jimmy - ¿Estás bien?

Asentí – sácame de aquí ¡Vámonos! – casi le supliqué. En menos de 5 minutos ya estábamos subiendo a la SUV que nos llevaría de vuelta al hotel y por más que los escuchaba llamarme, estaba aún tan asustada, porque siempre lo estuve, que no les podía responder.

Seguí oyendo las voces de mis amigos, me tranquilizaban y me repetían que no faltaba ya nada para llegar al hotel. Cuando por fin lo hicimos, Jimmy me bajó cargada en sus brazos y Jane me cubrió la cara con una chalina. Rose se adelantó, abrió la puerta de mi habitación y Choo me depositó con cuidado en la cama. Claramente pude sentir como me quitaban los zapatos y el vestido; me pusieron una camiseta de dormir y me cubrieron con el edredón.

--Bella, no me asustes por favor, dime si estás bien – murmuró Jimmy y en respuesta, oprimí su mano – ¡Ay por Dios! que susto me diste… - en ese momento, mi celular comenzó a sonar.

--¡Es Edward! – me senté en la cama y Rose respondió la llamada.

--¡Hola cuñadito! – estaba nerviosa - ¿Cómo estás?... ¡Que bien!... ¿Bella?... Si, aquí está… no, ella está muy bien… ¿Por qué no… si Edward… - Rose acercó el teléfono a mi oído y escuché su voz ansiosa.

--¡Isabella! ¿Estás bien? – me preguntaba angustiado - ¿Qué ocurre, que tienes Bella? – solo hubo silencio durante unos segundos y ante eso, él dijo rápidamente - ¡Voy a buscarte Bella! Te traeré de regreso…

--No… - hablé con un hilo de voz – estoy b-bien.

--No me mientas, sé cuando te pasa algo, dime que sucede.

Suspiré un par de veces – vi a Irina – lo escuché maldecir tan fuerte que me encogí en la cama.


--¡Puta madre! ¡Maldita mujer! – dijo ya más calmado - ¿Qué te hizo Bella? ¡Dímelo! – me ordenó histérico.

--Iba a burlarse de mí y de tí pero no me dejé y le respondí…

--¿Qué dijo Isabella? – me exigió decirle pero no le iba a contar como lo había considerado ella desde un principio.

--Iba a darme una bofetada pero ese hombre llegó y la detuvo, yo aproveché ese momento y fui yo quien la golpeo…

--¿Qué tú golpeaste a Irina? – me preguntó incrédulo.

--Si… - su risa se escuchó estoy segura que en todo Nueva York.

--¡Bien hecho Bella! Espero que no se le ocurra meterse de nuevo contigo, ya sabe que sabes como defenderte amor ¡Estoy muy orgulloso de ti! – su risa cesó de repente - pero entonces lo que tienes son sólo nervios ¿Verdad? ¿Es eso?

--Si, me asusté… - le confesé y empecé a llorar saliendo de mi shock. Edward me estuvo hablando y diciéndome palabras de cariño y todo lo orgulloso que se sentía de mí; cuando estuve más tranquila repreguntó.

--¿Y quien era ese hombre que te ayudó amor?

--Era el príncipe ese, pero no estoy segura de que tuviera buenas intenciones, él e Irina estaban juntos…

--¡Malditos bastardos del demonio! ¡Me las van a pagar! ¡Los dos me las van a pagar! – Edward volvió a gritar, bastante alterado.

Por una hora más estuvimos hablando; cada uno trataba de tranquilizar al otro y aunque parecía un esfuerzo titánico calmar a Edward, lo logré. Me hizo prometerle no volver a quedarme sola ni un solo momento porque esos instantes eran los que las sabandijas, como lo eran ese par, aprovechaban para dañar a los demás.

No hice ni apenas cortar la llamada con Edward cuando Jimmy ya estaba personificado junto a mí con un calmante y un vaso de agua.

--¿Cómo te sientes? ¿Te duele la cabeza Bella? – estaba preocupado – tómate esto, te va a ayudar.

--Estoy bien Choo, solo me tomaré el agua, dame…

--Perdóname Bella, pero tuve que escuchar tu plática con Edward – estaba apenado – pero no nos decías nada y…

--Está bien Jimmy, no te preocupes – le sonreí.

--Bueno te dejaré la pastillita aquí en la mesita y te dejo descansar.

--Jimmy… quédate conmigo ¿Si?

***

Casi 8 horas de un reparador sueño hicieron que nos despertáramos de mucho mejor humor. Desayunamos los 4 en la terraza de mi habitación, disfrutando de una hermosa vista. Por la tarde salía nuestro vuelo a Río de Janeiro; esa era la última parada para Jimmy y para mí, pero no para Rose y Jane porque ellas volaban después a Milán junto con Alice y el alebrije que tenía por asistente y al que desafortunadamente veríamos en Río.


Abordamos nuestro vuelo y llegamos a Río. Ya había estado antes ahí pero agradecí el no recordarlo, porque ver por primera vez esa bahía iluminada era de verdad fantástico y luego levantar la mirada y ver al Cristo del Corcovado casi flotar en el cielo, era una experiencia única. Llegamos al hotel y yo solo quería darme un baño y acostarme a dormir, necesitaba más horas de sueño. Mi habitación era muy hermosa y tenía vista hacia la playa de Copacabana, así que cuando Choo terminó de desempacar con un poco de ayuda de mi parte, ordenamos de cenar y nos sentamos en la terraza dispuestos a saborear nuestras hamburguesas vegetarianas y un vaso grande de coca-cola con mucho hielo. Una delicia.

--¡Edward! Hola cielo – contesté mi teléfono cuando apenas sonó.

--¿Cómo estás, amor? ¿Cómo estuvo tu vuelo? – lo escuché algo cansado.

--Estoy muy bien – salí a la terraza de nuevo y me recosté en un camastro – y el vuelo tranquilo ¿Tú que tal, como estás? ¿Y el trabajo?

--Todo bien, mañana presento el informe – me recordó – será por la tarde, así que cuando termine y llegue a casa me acostaré a dormir hasta que vuelvas, no pienso mover ni una ceja, estoy agotado.

--Todo va a salir bien ya verás, cuando te des cuenta, ya estarás en casa durmiendo – lo animé.

--Te extraño Bella… te necesito, no tienes idea cuanto – dijo suavemente y me derretí – no soporto nuestra cama sin ti.

--Edward, yo también te extraño, demasiado, me haces falta…

Nuestra llamada también duró un buen rato; después de decirnos cuanto nos amábamos, cuanto nos extrañábamos y cuanto nos necesitábamos, hablamos de otras cosas triviales. Después de cortar la llamada, me puse unos de los bóxers que me dio por mi cumpleaños y una de sus camisetas.

Mi buen ánimo me acompañó toda la mañana del día siguiente. Desde temprana hora estuve lista para ir a las pruebas de vestuario de Filhas de Gaia. Eran diseños minimalistas de un gusto exquisito, me encantaron. Por fortuna, a mis cambios no tuvieron que hacerles mucho, solo ajustaron el largo en uno y en otro las mangas. También fui a probarme los diseños que me tocaba modelar con Ausländer, que era ropa un poco más loca pero igual muy original y muy bonita. Al medio día llegó Alice con su alebrije y nos encontramos en las pruebas de Patachou, una diseñadora con unas ideas muy hermosas.

La pusimos al día de lo ocurrido con Irina y Rashîd en Mar del Plata y no se lo podía creer.

--Estás bromeando Bella – decía emocionada - ¿Le diste una bofetada?

--Si y me dolió horrible la mano, pero no iba a soportar que nos insultara más ¿Qué se creen todos? ¿Qué no puedo defender lo que es mío?

--Ya veo que si y me alegra tener una cuñada tan valiente ¡Felicidades Bella!

Tanya no decía nada, se mantenía a cierta distancia y para sorpresa de Jimmy y mía, estaba al pendiente de todo lo que Alice pudiera necesitar. ¿Sería idea mía o lo estaba intentando de verdad?

Por la tarde, fuimos a conocer las pasarelas y a ensayar, a escuchar la música y a medir los tiempos. Calculé la hora en la que Edward presentaría su informe y minutos antes le mandé un mensaje.

                                        “Suerte Ingeniero, estoy muy orgullosa de ti”


                                                                     Te amo


                                                                      Bella.

No me respondió; seguro ya había apagado su teléfono para no recibir llamadas que lo interrumpieran así que continué con lo mío. Salimos del lugar ya muy entrada la noche. Los tres desfiles serían en el mismo sitio, por lo que nos fue más fácil adaptarnos a la pasarela. Ya en mi habitación, un poco cansada de estar toda la mañana manteniendo una posición para los ajustes del vestuario y después ensayando, me acosté en la cama, ya preparada para dormir y con mi teléfono en la mano esperando la llamada de Edward que entró algo tarde.

--¡Cielo! ¿Cómo te fue?

--¡Excelente amor! Estoy muy contento – decía emocionado – les encantó la presentación y están más que satisfechos con el avance que llevamos; les propuse presentar un informe cada seis meses y aceptaron.

--¿Cada seis meses? ¿Otro informe así? – grité – es demasiado.

--Es mejor para mí, ya lo verás, no lo hubiera propuesto de no ser así – sonaba confiado y muy cansado. No lo retuve mucho tiempo porque necesitaba dormir, por lo que a los pocos minutos terminamos de hablar. Me acurruqué abrazando una almohada y me dormí.

***

--¡Más oscuras esas cejas! – pedía histérico el maquillista encargado de cuidar la imagen – A Bella le falta resaltar los pómulos ¡Aquí! ¡Aquí!

La pobre mujer que me maquillaba ya estaba nerviosa por la histeria de Jean Claude. Una vez conforme, me fui a cambiar y en menos de 15 minutos estaba ya inmaculada y esperando que comenzara el desfile, lo que ocurrió otros 15 minutos después.

De las tres, Alice salía primero; estaba impecable y Tanya al lado suyo pendiente de cualquier cosa. No podía creer lo que veía porque además de todo, no le habíamos visto una mala cara o un mal modo desde que había llegado… increíble.


La paleta de colores de Filhas de Gaia era básicamente en negros y grises; casi no había matices en otros tonos, era monocromática al cien por ciento pero a mí, me fascinaba esa colección. Mi primer cambio era hermoso, una falda negra con cuadros en una gasa con mucho vuelo, una blusa en los mismos tonos con un saco casi gris sin mangas y los zapatos, eran un encanto, ¡Nada de tacones imposibles!

Escuché mi señal y salí. Avancé por la pasarela algo seria, decidida, con actitud fuerte. Llegué a la punta, balanceé mi peso en cada pierna, di media vuelta y regresé. Alice y Rose ya estaban listas para salir de nuevo y Tanya seguía cuidando de Alice a cada segundo…


Con toda la rapidez con la que pudimos, me quité la ropa y me quedé solo en unas bragas negras y encima Jimmy me ayudó a ponerme un vestido negro transparente con unas líneas oscuras que atravesaban la prenda… atrevido.

Cuando esperaba mi turno para salir otra vez, Alice y Rose me recorrieron con la mirada.

--Uf – suspiró Alice – creo que…

--… la boda se cancela – terminó Rose por ella y yo solamente les dí la espalda y salí a hacer mi trabajo. Estaba de acuerdo con ellas pero no necesitaba que me lo dijeran de ese modo, aunque después de todo, ¡el vestido estaba hermoso!

Mi último cambio fue mucho más discreto; un pantalón negro de vestir y una blusa, transparente también pero no tan reveladora como el vestido anterior. Caminé muy seria, luego regresé, salimos todas de nuevo y fue todo por ese día.


En el camerino, me cambiaba y Jimmy entregaba la ropa a la encargada del vestuario; me puse mis jeans, una blusa de un hombro, mis socorridas ballerinas Chanel y estaba más que lista para salir de ahí hacia mi habitación del hotel. Oprimí en mi teléfono la tecla del número de Edward pero no me respondió. Un rato después entraba al hotel y el joven de la recepción se acercó a mí.

--Señorita Swan…

--¿Si? – me giré hacia él.

--Señorita, el hotel está muy complacido de tenerla con nosotros y como muestra de agradecimiento por su predilección, queremos que disfrute el resto de su estancia una de nuestras suites.

--¡Oh! Gracias – fue todo lo que pude decir.

--Su equipaje ya ha sido trasladado, esta es su llave – me entregó una tarjeta – suba por este elevador privado – me guió hasta él y antes de subir le pedí…

--¿Podría avisarle al señor Spencer del cambio? El llegará en un momento más.

--Por supuesto, descuide que yo me ocuparé de avisarle personalmente.


--Gracias de nuevo señor… Rivieira – leí su gafete y subí al último piso por el exclusivo elevador. Mientras subía, sonreía feliz porque tendría una suite más grande que la anterior que ya era algo grande. Animada por todo lo que iba a descansar, salí al pasillo elegantemente decorado y un chico me llevó hasta la puerta de mi suite; le agradecí y abrí. Las luces se encendieron automáticamente con tan solo abrirse la puerta. Era enorme; Jimmy iba a enloquecer cuando llegara. Dejé mi bolso sobre la mesa del salón y salí a la terraza para admirar la hermosa vista de la playa de Copacabana. Era una terraza privada desde luego, con una alberca pequeña, camastros, unas mesillas y un balcón también muy grande.

Me acerqué a él y me incliné un poco y con cuidado, no me gustaban las alturas pero la curiosidad me mataba. De pronto, como en un sueño, sentí sus manos rodearme desde atrás y su tibio aliento soplaba en mi nuca.

--Te extrañé tanto Bella… - era su voz, ¡Era él! – me di vuelta rápidamente y mi corazón llegó a mi boca sobresaltado.

--¡Edward! ¡Eres tú!

Sin hacerme mucho caso, me atrapó en sus brazos, besándome con una pasión loca, desesperada; yo hice lo mismo respondiendo a su beso y nuestras lenguas se amaron en un vaivén incontrolable. Gimió y escucharlo rendirse poco a poco a sus intensas sensaciones me excitó tanto que la humedad llegó a mi centro desbocada.

--Estás aquí…

Pero Edward no parecía escucharme; su necesidad tenía todo el control sobre él y desesperado, sin abandonar mi boca, me cargó y rodeé su cintura con mis piernas. Me llevó al interior de la habitación y me dejó en la cama. Con prisas, me desabrochó el botón de mis jeans, bajo el cierre y se deshizo de ellos. Con rabia vio en mis bragas un obstáculo más para llegar a su objetivo. Su prisa me asustó un poco pero su necesidad de mi me regocijó.

--Edward…

--Shh, tranquila amor, soy yo que te necesito tanto que… ahh… - jadeaba porque su deseo crecía y el dolor de la necesidad lo hacía sufrir. Lo ayudé y me levanté un poco para quitarme las bragas mientras él se desnudaba; me quité la blusa y ya no había nada que lo detuviera para amarme como lo necesitábamos los dos. Me miró y se acercó a mí; me hice un poco hacia atrás para subir en la cama pero me tomó por las piernas y me jaló a la orilla. Con las manos levantándome por los muslos, mis nalgas estaban a varios centímetros de la cama. Pude ver su miembro tan vivo y vibrante también ansioso por poseerme y así lo hizo.


Edward me levantó aún más de la cama buscando dejarme a su altura, me sostuvo con firmeza y sin más me poseyó. Sin preámbulos, ni caricias previas, ni nada; de un certero embiste penetró en mi cuerpo llenándome de él, entrando en mí y abandonándome, una y otra vez, con fuerza, tomándome por instinto, haciendo temblar cada parte de mi cuerpo con cada arremetida, diciendo mi nombre entre jadeos y yo sin la fuerza necesaria para gritar el suyo.

Me abandoné a las sensaciones y todo cambió. Los roces los sentía piel a piel, la fricción de nuestros cuerpos entregándose, ofreciéndose al otro. Una tensión conocida se empezó a sentir a la altura de mi ombligo y bajaría cuando aumentara la velocidad de las embestidas, llegando a mi centro, buscando liberarse, encontrando el lugar exacto para explotar y hacerme sentir tanto que en ese justo instante creería morir por un momento.

Exploté al no poder mantener el ritmo de las gloriosas arremetidas de Edward, algo fuertes, si, pero llenas de todo nuestro deseo reprimido por tantos días. Grité, maldije y gocé al terminar y aún más al seguir sintiendo como Edward continuaba tomando mi cuerpo. Al sentirme todavía dispuesta, siguió su ritmo y en algunas embestidas más, mi cuerpo se inundó de él. Todo él se dejó ir, sosteniéndome en la misma posición elevada mientras se vaciaba en mí. No me soltó aunque le significaba un gran esfuerzo tenerme así. Era algo nuevo para nosotros, intenso, profundo, muy satisfactorio… mío.

Suavizó sus brazos en mis muslos y una vez libre de su agarre y de él, un poco entumecida, me subí en la cama aflojando todo mi cuerpo. Edward se recostó junto a mí, colocando como era su costumbre, su brazo sobre mi cintura. Nuestras respiraciones recobraban su ritmo mientras Edward acariciaba la piel que tocaba su brazo. Se pegó a mi cuerpo y besó suavemente mi hombro, mi mejilla, mis labios pero esta vez, todo era tierno y delicado.

--Edward – dije con voz suave.

--¿Si?

--Ahora ya me puedes decir ¿a qué se debe la sorpresa? – me recosté de lado y repartía besos suaves por todo su rostro.


--¿No tienes ni una idea? – me preguntó mirándome penetrantemente – encontré esto Bella – puso en mi mano una cajita que estaba bajo la almohada. Una cajita de pastillas amarillas… - suspiré sorprendida.

--Mi amor – dije entre suspiros y con las lágrimas llegando a mis ojos.

--Si Bella, vine para hacer a nuestro hijo…*

*

*

*
Gracias PattinsonWorld.

14 comentarios:

Li dijo...

Chicas de nuevo aquí. Les agradezco sus comentarios, de verdad me encanta leerlos.
Daniella, Joli Cullen, DraCullen, Yolanda, Nydia, Cris, Maddy Nani... Gracias!
Ahora cuéntenme que les pareció este capítulo, ya vamos en la recta final; no sé exactamente si serán 2 o 3 capitulos más el epílogo, aún no estoy segura pero no será más de eso.
Cuidense Chicas y nos vemos prontito.
Besitoo
Li

Du dijo...

Wow, wow y wow... te he descubierto este fin de semana y no he parado de leer, eres una narradora excelente, muchas felicidades!!!
Bueno aunque debo reconocer q a ratos se te odia, a ratos se te ama y a ratos de lo empalagosa hay q contrarrestarte comiendo chicharrines o algo asi, pero igual ame la historia, me encanta y la seguiré fielmente.
Muchos besos. bye

Daniella dijo...

WWWWWWOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW!!!!!!!!!!!!!!! hermoso!!! epico!!! arrebatador!!! no se q mas decir!!! dios!!! HA eso le pasa a Irina... pero pobre nadia!! y el principe?? yo no tengo nada contra el... =S en fin!! no puedo creer q se vaya a acabar pronto sniff!!! Y bella dejo las pildoras... awww!!! espero no tarden en embarazarse!! q hermoso!!!

Ms.ASS dijo...

wooooooooooowwwwwwwwwwwwww me encanto la ultima parte! genial, como deseo que llegue el martes rapido!!

maddy dijo...

x diosss..de nuevo me dejas con el jess la boca ..es q enseri li matas con esos finales tan fuertes solo espero q bella no reaccione mal a lo d las pildoras , ademas de q waoo sin palabras x lo q le hizo a la turra d irina yo pense q se desmallaba y venia mas drama pero no y estuvo genial ademas d q lo de nadia estuvo fuerte pero ya se esperaba ...incluso la sorpresa d eddi era de suponer ...lastima q tenga q terminar pero asi es todo..igual muero x q sea la otra semana para continuar xq definitivamente espero con ansias los martes para leerte...
dios este commet es gigante jajajaja

dracullen dijo...

ahhhh bueno ke te puedo decir, está mas ke genial, simplemente me encanta, amé cuando bella bofeteó a irina, se merecia algo mas por supuesto pero bella no se iba a rebajar a la altura de irina. Bravo por Di, digo, eso es tener dignidad y sobretodo amar de verdad a alguien, es decir no se puso a mendigar un pokitin de migajas del amor de edward, simplemente dejó ke el fuera feliz con kien de verdad ama, eso no cualkiera lo hace y por supuesto ke habla muy bien de Di y del inmenso amor ke siente por edward, pero sobretodo ke ella entiende perfectamente ke el no la ve mas ke como su amiga, en fin te lo repito bravo por ella. Eso del hijo no me kedó claro, o no entendí, bueno ella dejo a propósito las píldoras?? o simplemente se le olvidaron?? en fin veré ke pasa en el prox capitulo. Y bueno, no me keda mas ke felicitarte por el inmenso trabajo ke haces, el escribir, las imágenes, en fin toooodddooo está maravilloso, y grax por compartirlo con nosotras, saludos :D

yolanda dijo...

HOLA PRECIOSA...FELICIDADES POR ESTE PEDAZO DE CAPITULOOOOOOOOOO A SIDO HERMOSISIMO...BRILLANTE...ESPEZTACULAR...M A GUSTADO VER Q NADIA YA ESTA EN PROCESO D RECUPERACIÓN Y M A ENCANTADO LA FRASE Q EDWARD LW DICE A BELLA DE Q ELLA NO LE A QUITADO NADA POR QUE ELLA NUNCA LO TUVO Y ES CIERTO ELLOS DEBEN D CONTINUAR CON SUS VIDAS VIVIRLAS Y SER FELICES,NINGÚNO TIENE LA CULPA D Q OTROS SE ENAMOREN D ELLOS ASI ES LA VIDA Y EDWARD SE A PORTADO COMO UN BUEN AMIGO DEJANDOLA EN MANOS D SU PADRE... LA BOFETADA A IRINA POR LO DESPRECIABLE Q ES A SIDO GENIALLLL M A GUSTADO VER COMO BELLA DEFIENDE A EDWARD Y A ELLA MISMA ADEMAS LE A DADO DONDE MAS DUELE DICIENDOLE Q SERÁ UNO D LOS HOMBRES MAS RICOS DEL PAIS Y Q ESTA CON ELLA....Y EL FINALLLLLL GUAUUUUUUUUUUUUUUU "ES.PEC.TA.CU.LAAAAAAAAR" EDWARD SIEMPRE SORPRENDIENDOLA YA M ESTRAÑABA Q NO SE PRESENTASE,JAJAJAJA AHORA Q LO D LA PILDORA A SIDO TOTAL OJALÁ BELLA NO SE LO TOME A MAL EDWARD ESTA TAN ENAMORADOOO Y EMOCIONADO POR SER PAPA.......QUERÍA PREGUNTARTE SI UNA VEZ Q TERMINES EL FIC SE PODRA DESCARGAR COLECCIONO TODOS LOS FICS D ESCRITORAS MARAVILLOSAS COMO TU LOS IMPRIMO Y ENCUADERNO Y LOS DESCARGO EN EL ORDENADOR JUNTO A MI COLECCIÓN D MEYER Y DESEARIA TENER EL TUYO...YA M CONTARÁS UN BSAZO ENOOORM TESORO DSD MADRID

yolanda dijo...

ohhhhhhhhhhh!! despues de todo lo q he escrito se m e dejado una cosa en el tintero,jajajaja... creo q bella dejo la cajita a proposito por que realmente lleva tiempo sin tomarlas para darle una sorpresa a edward y d ahí él supiro y la emoción d bella y creo q edward se lo a imaginado y por eso con toda la emoción del mundo a volado para estar con bella y buscar ese ansiado bebe...o al menos eso quiero creer,jajajaja por que con lo q la ama no m le imagino tomarse tanta libertad sin pregunatar,jajajaja ....ya nos contarás como veras estoy atacada y felizzzz como loca por el siguiente capi...bssssssssssss

joli cullen dijo...

OMG XD AYER NO PUDE CONECTARM
E PERO NO ME AGUANTABA LAS GANAS QUE CAPITULAZO COMO SIEMRPE
POBRE DI A MI ME DIO MUCHA LASTIMA OPOR TODO GRACIAS CHICA COMO SIEMPRE

megavladix dijo...

hay li que te puedo decir lei los 2 capitulos hoy ysabes no aguante la curiosidad por ver las imagenes que usaste para ests capitulos y dejame decirte que me gustan mucho ver que buscas capturar cada detalle de las imagen a utilizar ademas que te brindan otro punto de vista al leer el capitulo y como ya te habia dicho yo sospechaba lo de nadia pero tienes razon cuando uno se enamora la razon no tiene cabida es cuando pasa esto pues no es culpa de nadie y solo pasa espero que ella encuentre la felicidad con otra persona que si corresponda su amor con lo de irina pues se lo gano a pulso y lo que le dijo fue la gota que deramo el vaso y ve que ya no es tan igenua y se esta dando cuenta que no todas las personas son buenas y dicen la verdadeso me gusta asi que te espero hasta la proxima actualizacion besos

KATRICIACRUZ

nydia dijo...

Hola LI espero estes bien y me encanto este nuevo capitulo y me as sorprendido una vez mas me encanta todas las emociones q se trasmiten al leer esta historia y espero q Bella no tome a mal lo de las pastillas y comprenda a Edward...Sigue asi....Besos....

CRIS dijo...

me muero, que capítulo más intenso!!!!
ha tenido de todo, y casi me da algo cuando a Bella le da por pensar mas de la cuenta por lo de Nadia, !que susto! , pero no pasó nada, menos mal!!!!

el resto del capítulo muy intenso, súper bien descrito y como siempre no falta detalle, lo cuentas todo e increíblemente bien.

que pena que se esté acabando, a la espera de más.

besos

Nani-PattinsonWorld dijo...

Gracias cariño, precioso capitulo y menudo reencuentrooo uffff que calores jijijiji
Un besazo enormeeeee

Ana DirtyDraco dijo...

Bueno, bueno, que gran avance el de nuestra pareja, confianza en si mismos, confianza absoluta del uno en el otro, aqui ya nadie sale corriendo ante los obstaculos y los enemigos, han ido madurando a traves de la historia y me alegro porque en mas de una ocasion me han sacado de mis casilllas con sus inseguridades y sus celos. Ahora si parecen preparados para comenzar a andar juntos el camino del resto de su vida. Y como no esperamos menos de ti, se que nos vas a describir esa primera andadura de forma romantica y encantadora. Quedo expectante......Besitos. ANA